Experiencias latinoamericanas que giran en torno a la reducción de la pobreza y que contribuyen a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.
Experiencias locales en desarrollo económico en el municipio de Rosario
El municipio de Rosario, desde la Secretaría de Promoción Social, ha impulsado a partir del año 2002 programas socio-productivos que generan formas participativas y solidarias de ingresos económicos genuinos para la población excluida del mercado. Estos programas son: Programa de Agricultura Urbana (PAU), y Programa de Emprendimientos Productivos (PEP).
El PAU promueve el desarrollo local integrando a varones y mujeres en la generación de emprendimientos sociales de producción y elaboración de alimentos , mediante técnicas ecológicas. Está destinado al consumo familiar, comunitario y al mercado; contribuyendo a la integración social, la superación de la pobreza, el mejoramiento del hábitat y del ambiente urbano.
Por otro lado, el PEP tiene el objetivo de promover la generación de emprendimientos productivos dentro del marco de políticas activas locales, generadoras de actividades económicas y empleo.
Encargado:
Institución:
Municipalidad de Rosario. Área de Mujer de la secretaría de Promoción social de la Municipalidad de Rosario
País:
Argentina
Email: Vínculo:aquí
Hay que destacar la gran riqueza de los aportes feministas al tema de pobreza. Las críticas se dirigen a algunos de los temas planteados anteriormente como la conceptualización de la pobreza y su medición. En ese sentido, nos gustaría destacar algunos citas que nos parecen especialmente relevantes:
Kabeer (1991, 1997): “La estructura de la pobreza va más allá del mercado (adquisición de bienes y servicios); existen forman intangibles de pobreza, como el aislamiento social, la vulnerabilidad, la inseguridad y las relaciones de dependencia y subordinación en la satisfacción de las necesidades básicas, las cuales pueden ser vistas como mecanismos a través de los cuales la pobreza se reproduce”.
Chant (1997): “La feminización de la pobreza no se da tanto porque los pobres sean mayoritariamente mujeres, sino más bien porque las relaciones de género en la sociedad conducen a ello. El estereotipo de “los más pobres entre los pobres” alimenta una imagen y actitud negativa hacia las mujeres cabezas de hogar, especialmente hacia las unidades con madres solas (sin presencia de otro adulto) ya que refuerza la idea de que el “lugar apropiado” para la mujer es la casa con un esposo u otro hombre que la custodie”.