Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) suponen un respaldo político sin precedentes al impulso compartido de procesos de desarrollo centrados en las personas, en su bienestar y libertad. Los ocho ODM –concretos, medibles y exigibles- tienen su origen en la Declaración del Milenio (septiembre de 2000) donde se formulan las prioridades de desarrollo para el siglo XXI, prioridades que hunden sus raíces en el mismo marco filosófico que inspira los Derechos Humanos.
En la Declaración del Milenio, la igualdad se considera uno de los 6 valores indispensables para las relaciones internacionales en el siglo XXI: “No debe negarse a ninguna persona ni a ninguna nación la posibilidad de beneficiarse del desarrollo. Debe garantizarse la igualdad de derechos y oportunidades de hombres y mujeres.” La Declaración señala la promoción de la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer como medios eficaces para combatir la pobreza, el hambre y las enfermedades y de estimular un verdadero desarrollo sostenible. En este documento, se apuntan como dos de los principales desafíos internacionales la lucha contra todas las formas de violencia contra la mujer y la aplicación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.
De los ocho ODM formulados, con sus correspondientes metas e indicadores, el ODM 3 "Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer" se refiere explícitamente a la equidad de género.
Sin embargo, tal y como se ha señalado repetidamente, la existencia de un objetivo específico no quiere decir que no haya que tomar en cuenta la dimensión de género en los otros siete objetivos. Numerosas voces han señalado la “ceguera de género” de los ODM y la ausencia de temas clave como la violencia de género o los derechos sexuales y reproductivos. El reto de transversalizar el enfoque de género en los ODM se presenta como insoslayable en términos de eficiencia y sobre todo, en aras de la consecución de una efectiva equidad de género. En ese sentido, se han producido numerosos esfuerzos a nivel global y en la región latinoamericana por incorporar la perspectiva de género en todos los objetivos.Te sugerimos que leas el cuadro Recomendaciones para incorporar género en los ODM,
Como se plantea en la campaña por los objetivos del milenio, “las sociedades donde las mujeres gozan de mayor igualdad tienen muchas más posibilidades de alcanzar los Objetivos del Milenio para 2015. Cada Objetivo individual está directamente relacionado con los derechos de la mujer, y las sociedades donde las mujeres no gozan de los mismos derechos que los hombres jamás podrán alcanzar el desarrollo de manera sostenible”.
¿Pero cómo hemos avanzado desde el 2000 en el logro de los ODM y concretamente del ODM 3 en la región latinoamericana? Según el Informe 2005 preparado para la Cumbre del Milenio, “la igualdad entre los géneros implica igualdad en todos los niveles de la educación y en todos los ámbitos de trabajo, el control equitativo de los recursos y una representación igual en la vida pública y política”. En la región latinoamericana, a diferencia de otras regiones del mundo, se ha alcanzado la igualdad en la tasa bruta de matriculación primaria de las niñas con respecto a los niños e incluso hay más niñas que niños matriculados en la educación secundaria. También ha aumentado de manera considerable la presencia de mujeres en empleos remunerados no agrícolas, ocupando más del 40% de los puestos de este tipo. Sin embargo, las mujeres ocupan puestos de trabajo peor remunerados y menos estables y siguen cargando con la mayor parte del trabajo no remunerado (fuera y dentro del hogar). Los hombres siguen dominando la adopción de decisiones en los Parlamentos, aunque gracias a la introducción de acciones afirmativas en 17 países de la región latinoamericana la representación de la mujer en los parlamentos ha alcanzado el 19%.
En la Cumbre Mundial (2005 World Summit Outcome) celebrada en 2005 se volvió a reiterar el compromiso mundial con la igualdad de género y la eliminación de todas las formas de discriminación: “Se llama a los Estados a continuar sus esfuerzos para erradicar políticas y prácticas que discriminan a las mujeres y a adoptar leyes y promover prácticas que protegen los derechos de las mujeres y promueven la igualdad de género”. En la declaración extraída de esta cumbre, se apunta como marco de referencia indiscutible la Plataforma de Acción de Beijing y entre algunos de los temas que se señalan para enfocarse especialmente en los próximos años destacan la salud reproductiva, el acceso a bienes y viviendas, la violencia contra las mujeres, su participación política y la importancia de incorporar la perspectiva de género en la elaboración, la aplicación, la vigilancia y la evaluación de las políticas y los programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales.