Aquí encontrarás herramientas para incorporar el enfoque de género en proyectos que promueven la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
Camino a la igualdad de género: CEDAW, Beijing y los ODM
La presente publicación está elaborada por el Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer con el objetivo de ayudar a los países a transversalizar la perspectiva de género en los informes nacionales que deben realizar de los Objetivos del Milenio (ODM). Las autoras señalan que para poder lograr la igualdad de género en cada uno de los ODM, éstos se deben vincular con la Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing. Para ello relacionan los problemas de igualdad de género que cada una de las metas plantea con las obligaciones y compromisos ratificados en la CEDAW y Beijing.
USO:
Puede servir para ayudar, a los gobiernos, Organizaciones no gubernamentales, asociaciones de mujeres, sociedad civil, etc., a transversalizar la perspectiva de género en los Objetivos del Milenio y para realizar los informes nacionales que deben realizar los diferentes paises para lograr los ODM.
Editorial:
UNIFEM
Autor:
Lee Waldorf
País:
México
Año:
2005
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La principal crítica de las feministas y de los movimientos de mujeres del sur es que los Objetivos de Desarrollo del Milenio son, a excepción del objetivo 3, ciegos al género. Ni tan siquiera, dicen, se recomienda la recopilación de datos desagregados. También señalan las contradicciones en los planteamientos de género pasando de una preocupación favorable hacia el empoderamiento de las mujeres (ODM3) a convertirlas en otros objetivos (ODM 5 y 6) en víctimas que necesitan protección especial. Pese a considerar sumamente positiva la existencia de un objetivo específico enfocado a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, también este objetivo ha recibido críticas que básicamente se resumen en la amplitud de la formulación del objetivo (excesivamente pretencioso), la estrechez de la meta (se reduce a la educación y se solapa con la meta del objetivo 2) y de los indicadores.
Las feministas latinoamericanas señalan que tal y como se ha demostrado en nuestra región la mayor educación de las mujeres no asegura la equidad de género y, en concreto “el tema de la equidad entre hombres y mujeres reviste una gran complejidad y es tratado de manera simplista en esta nueva agenda social. Las normas, reglas y valores que rigen en la sociedad siguen reproduciendo esquemas patriarcales a pesar de los logros alcanzados por las mujeres en educación, salud e inserción laboral. Si el objetivo es reducir la desigualdad entre
géneros, las metas exigirían propósitos más complejos llamados
a construir un capital social
funcional a estos fines”.