Experiencias en países latinoamericanos para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio desde una mirada de género.
Programa Género y Objetivos de Desarrollo del Milenio
El programa se ejecuta con el carácter de programa piloto en Perú, Marruecos, Kyrgyzstan, Camboya y Kenya, o sea, en países de cuatro continentes. UNIFEM-RA administra el programa piloto que se desarrolla en Perú, durante el año 2005.
Su objetivo general es incidir en planificadores y ejecutores de políticas sobre la importancia de hacer de la equidad de género un eje transversal de todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Y fortalecer una aproximación sensible al género en los procesos de monitoreo e informes de avances en el logro de los ODM.
La principal crítica de las feministas y de los movimientos de mujeres del sur es que los Objetivos de Desarrollo del Milenio son, a excepción del objetivo 3, ciegos al género. Ni tan siquiera, dicen, se recomienda la recopilación de datos desagregados. También señalan las contradicciones en los planteamientos de género pasando de una preocupación favorable hacia el empoderamiento de las mujeres (ODM3) a convertirlas en otros objetivos (ODM 5 y 6) en víctimas que necesitan protección especial. Pese a considerar sumamente positiva la existencia de un objetivo específico enfocado a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, también este objetivo ha recibido críticas que básicamente se resumen en la amplitud de la formulación del objetivo (excesivamente pretencioso), la estrechez de la meta (se reduce a la educación y se solapa con la meta del objetivo 2) y de los indicadores.
Las feministas latinoamericanas señalan que tal y como se ha demostrado en nuestra región la mayor educación de las mujeres no asegura la equidad de género y, en concreto “el tema de la equidad entre hombres y mujeres reviste una gran complejidad y es tratado de manera simplista en esta nueva agenda social. Las normas, reglas y valores que rigen en la sociedad siguen reproduciendo esquemas patriarcales a pesar de los logros alcanzados por las mujeres en educación, salud e inserción laboral. Si el objetivo es reducir la desigualdad entre
géneros, las metas exigirían propósitos más complejos llamados
a construir un capital social
funcional a estos fines”.