La Declaración del Milenio se relaciona con otros compromisos internacionales que avanzaron en el desarrollo de las mujeres y la promoción de la igualdad de género.
La principal crítica de las feministas y de los movimientos de mujeres del sur es que los Objetivos de Desarrollo del Milenio son, a excepción del objetivo 3, ciegos al género. Ni tan siquiera, dicen, se recomienda la recopilación de datos desagregados. También señalan las contradicciones en los planteamientos de género pasando de una preocupación favorable hacia el empoderamiento de las mujeres (ODM3) a convertirlas en otros objetivos (ODM 5 y 6) en víctimas que necesitan protección especial. Pese a considerar sumamente positiva la existencia de un objetivo específico enfocado a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, también este objetivo ha recibido críticas que básicamente se resumen en la amplitud de la formulación del objetivo (excesivamente pretencioso), la estrechez de la meta (se reduce a la educación y se solapa con la meta del objetivo 2) y de los indicadores.
Las feministas latinoamericanas señalan que tal y como se ha demostrado en nuestra región la mayor educación de las mujeres no asegura la equidad de género y, en concreto “el tema de la equidad entre hombres y mujeres reviste una gran complejidad y es tratado de manera simplista en esta nueva agenda social. Las normas, reglas y valores que rigen en la sociedad siguen reproduciendo esquemas patriarcales a pesar de los logros alcanzados por las mujeres en educación, salud e inserción laboral. Si el objetivo es reducir la desigualdad entre
géneros, las metas exigirían propósitos más complejos llamados
a construir un capital social
funcional a estos fines”.
El 18 de diciembre de 1979, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Estos esfuerzos en pro del adelanto de la mujer han desembocado en varias declaraciones y convenciones, de las cuales la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer es el documento fundamental y más amplio. En él se reúnen el programa en pro de la igualdad. La Convención se concentra en tres aspectos de la situación de la mujer. Por una parte, el de los derechos civiles y la condición jurídica y social de la mujer, que se abordan pormenorizadamente. Pero además, y a diferencia de otros tratados de derechos humanos, la Convención se ocupa de los que tienen que ver con la reproducción humana y con las consecuencias de los factores culturales en las relaciones entre los sexos.
La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer Reunida en Beijing
en 1995, tuvo como resultado un documento que reúne las principales esferas de la mujer, sobre las que es necesario establecer medidas y acciones. En este sentido el Objetivo I se refiere a los Derechos Humanos de las Mujeres. En tres objetivos se plantean las acciones que han de establecer gobiernos, instituciones y sociedad civil, para lograr el respeto a dichos derechos. El Objetivo estratégico 1 plantea promover y proteger los derechos humanos de la mujer, mediante la plena aplicación de todos los instrumentos de derechos humanos, especialmente la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. El segundo promueve garantizar la igualdad y la no discriminación ante la ley y en la práctica y el tercer Objetivo estratégico recoge el fomento de la adquisición de conocimientos jurídicos elementales.
II Conferencia Internacional Sobre Derechos Humanos. VIENA
La II Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos se realizó en Viena del 14 al 25 de junio de 1993. En ella además del reconocimiento de que los derechos humanos son "un patrimonio innato de todos los seres humanos", principio recogido en la Declaración y Programa de Acción de Viena se establece que "los derechos humanos de la mujer y de la niña son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales", y que "la violencia y todas las formas de acoso y explotación sexual, inclusive las derivadas de prejuicios culturales y del comercio internacional, son incompatibles con la dignidad y la valía de la persona humana y deben ser eliminadas".
En el terreno de las concreciones, la II Conferencia Internacional de Derechos Humanos, permitió y/o impulsó la creación de tres importantes instrumentos: la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, acordada por la Asamblea General de las Naciones Unidas cinco meses después de la Conferencia de Viena (diciembre de 1993); el nombramiento de una Relatora Especial sobre Violencia contra la Mujer por la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (marzo de 1994) y la aprobación por la OEA de la Convención Interamericana, para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer (junio 1994).
Entre el 5 y el 13 de septiembre de 1994, bajo el auspicio de las Naciones Unidas, se llevó a efecto la V Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo. En En ella se aprueba el Programa de Acción que pone énfasis en la relación integral entre la población y el desarrollo y se concentra en responder a las necesidades de los/ as individuos. El capítulo IV se dedica en exclusividad a la igualdad y equidad entre los sexos y habilitación de la mujer, para ello se centra en tres temas: el mejoramiento de la condición de la mujer, un tema específico dedicado a “la niña” y un tercero dedicado a las responsabilidades y participación del hombre.