En Beijing, la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres, se manifiesta el compromiso de la comunidad internacional por la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Los documentos de la Conferencia, la Declaración y la Plataforma para la Acción, identificaron dos estrategias básicas para alcanzar la igualdad: el mainstreaming de género en todos los procesos de toma de decisiones y en la ejecución de políticas, y la estrategia del empoderamiento de las mujeres, entendido como la autoafirmación de las capacidades de las mujeres para su participación, en condiciones de igualdad, en los procesos de toma de decisiones y en el acceso al poder.
Pero: ¿En qué consiste la estrategia de gender mainstreaming? ¿Es lo mismo gender mainstreaming que transversalidad de género? ¿Y qué es el enfoque de género?¿Qué diferencia hay entre equidad e igualdad? Queremos realizar ciertas acotaciones conceptuales sobre este conjunto de elementos claves del desarrollo, y sobre los que gira gran parte de las actividades de América Latina Genera.
Todas las sociedades a lo largo de la historia se han construido a partir de las diferencias anatómicas entre los sexos, convirtiendo éstas en desigualdad social y política. La noción de GENERO alude a esta construcción sociocultural e histórica.
Los estudios de género se incorporaron en las dos últimas décadas como categoría de análisis a todas las ciencias sociales pero también ha tenido su equivalente en el campo del desarrollo, a través del enfoque conocido como Género en el Desarrollo (GED). Este plantea la necesidad de definir, con la activa participación de las mujeres, un nuevo modelo de desarrollo que subvierta las actuales relaciones de poder basadas en la subordinación de las mujeres.
Con base en las variables sexo y género, este enfoque permite identificar los diferentes papeles y tareas que llevan a cabo los hombres y las mujeres en una sociedad, contribuyen a reconocer las causas que las producen y ha ayudado a formular mecanismos para superar estas brechas, ya que ubica la problemática no en las mujeres o los hombres, sino en las relaciones socialmente construidas sobre el poder y la exclusión. Si quieres leer más sobre género, 
El objetivo es alcanzar la igualdad de género. El término de igualdad ha sido utilizado en distintos contextos y tradiciones de pensamiento, por lo que resulta indispensable acotarlo. Siguiendo a Adela Cortina, igualdad alude al término equivalencia en el sentido de que los sujetos tiene el mismo valor, y por lo tanto son “iguales”. La igualdad admite diferencias pero no “desigualdades”.
La igualdad de género supone el pleno y universal derecho de hombres y mujeres al disfrute de la ciudadanía, no solamente política sino también civil y social. Ello no significa que mujeres y hombres deban convertirse en iguales, sino que sus derechos, responsabilidades y oportunidades no dependan de si han nacido hombres o mujeres. El medio para lograr la igualdad es la equidad de género, entendida como la justicia en el tratamiento a mujeres y hombres de acuerdo a sus respectivas necesidades. Si quieres leer más sobre igualdad y equidad, 
En la década de los 90, y como resultado del bajo impacto que estaban teniendo las diferentes políticas, programas y acciones para la equiparación de las mujeres en la sociedad, se identifica la necesidad de definir una estrategia que involucre a todos los actores, que impregne todas las acciones, acelere los cambios estructurales y, sobre todo, tenga un alcance global. Esta es la estrategia de gender mainstreaming.
Aún cuando no existe consenso total sobre el significado del término gender mainstreaming, podemos definir este concepto como el análisis de los efectos que para mujeres y hombres tienen las políticas, programas y acciones en todos los sectores y a todos los niveles, de modo que en su posterior reformulación se favorezca el objetivo de la equidad de género. Supone, por tanto, el replanteamiento de los procesos y prácticas políticos haciendo visibles las relaciones y roles de género. Si quieres leer más sobre gender mainstreaming, 
La otra estrategia que se consagra en Beijing para el logro del avance hacia la igualdad es el Empoderamiento. El concepto de empoderamiento surge en las organizaciones populares, entre ellas, las organizaciones feministas, y de ser un concepto pasa a ser un enfoque de trabajo útil para el análisis y la planificación en el desarrollo.
El empoderamiento se relaciona, primero y antes que nada, con el poder entendido en términos de relación social; pone el acento en el proceso de adquisición de poder y no tanto en el grado en el que se posee o ejerce. Asimismo, aunque reconoce la importancia de que las mujeres aumenten su poder, identifica el poder no tanto en términos de dominación sobre otros (poder sobre o de suma cero) sino en términos de la capacidad de las mujeres de incrementar su propia auto-confianza en la vida e influir en la dirección del cambio, mediante la habilidad de ganar el control sobre los recursos (físicos, humanos, intelectuales, financieros, y el de su propio ser) y control sobre la ideología (creencias, valores y actitudes).
La dimensión colectiva e individual del concepto de empoderamiento están íntimamente relacionadas. Si para Gita Sen “el verdadero empoderamiento es un cambio interno en la conciencia que, aunque catalizado en procesos grupales, es profunda e intensamente personal e individual” (Sen, 1997), Naila Kabeer considera que éste debe tener como meta última la capacidad de los desempoderados de actuar colectivamente a favor de sus propios intereses prácticos y estratégicos (Kabeer, 1997: 141). Para leer más sobre empoderamiento,
Te recomendamos visitar el Gender Mainstreaming Tools Marketplace: una guía de recursos en inglés, elaborada por PNUD, que compila documentos prácticos de distintas instituciones en los temas de: gender mainstreaming; energía y medio ambiente; vih/sida; gobernabilidad; crisis, prevención y recuperación; pobreza; Objetivos de Desarrollo del Milenio, desarrollo humano, etcétera. Para acceder a ella, haz clic aquí