Las otras caras de la desigualdad: la violencia de género

La violencia de género con la que todos los días nos tropezamos en noticieros y titulares de prensa es un problema social contra el que hay que luchar. Desde nuestro pequeño cosmos, en nuestra vida diaria a través de pequeñas acciones educativas con nuestras hijas e hijos, nuestras parejas o nuestras familias y amigas y amigos, podemos prevenir este fenómeno.

 De igual manera se hace imprescindible que los actores sociales, instituciones públicas y empresas coparticipes junto a nosotros y nosotras de la construcción social de la realidad, se preocupen por prevenir y detener cualquier forma en la que se presente ésta; verbal, física o psicológica.

El puesto de trabajo, es el lugar donde una persona, en cualquier parte del mundo, pasa gran parte de su vida. Es un espacio para el compañerismo, la solidaridad y la cultura del esfuerzo en la que también se dan expresiones culturales patriarcales predominantes; la discriminación, acoso sexual, violencia verbal y psicológica hacia las mujeres. Prevenir este tipo de conductas, tanto individuales como organizativas, es una tarea educativa y gerencial que las empresas con la ayuda de políticas públicas que acompañen y legitimen sus iniciativas, deben desarrollar.

Los costos de no afrontar el desgaste que supone para las organizaciones la violencia contra las mujeres, tanto en las formas institucionalizadas de operar administrativamente, o en las actitudes individuales que impregnan la cultura organizacional de las empresas, tienen sus impactos en el clima laboral, en el bienestar del personal femenino y en definitiva en los resultados empresariales determinados por la eficiencia y eficacia organizacional a la hora de operar y tomar decisiones.

Las iniciativas “Sellos de Igualdad” responden a esta necesidad de incorporar mecanismos preventivos en la gestión diaria de las empresas y ayudan a sacar de la impunidad actitudes y dinámicas que atentan contra el derecho de las mujeres a ser tratadas con respecto e igualdad. Garantizan así mismo un funcionamiento igualitario centrado en el desarrollo de las potencialidades de todas y todos.

La investigadora Tatiana Hernández de la Corporación DOMOS y del Observatorio de Género y Equidad de Chile, nos presentó en el marco del Foro de Empresas por la Igualdad, un interesante estudio donde se realizaba una aproximación a los costos e impactos que tienen tanto para el personal como para las empresas la violencia dirigida hacia las mujeres. Más información aquí.

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