Motores de cambio (Hito 4)
En un proceso COpEQ resulta altamente recomendable que interactúen al menos tres niveles o agentes de cambio:
Consultoría externa: las funciones de la consultoría consisten en facilitar todo el proceso, diseñar dinámicas y capacitaciones ad hoc, coordinación de la compilación información, interpretar vivencias individuales en clave estructural, sistematizar información, planificar los medios más adecuados para su ‘devolución’, vigilar que en las nuevas prácticas propuestas no se ‘evaporen’ aquellos aspectos que pretendían promover la equidad de género, asegurar la transparencia mediante el intercambio de información en reuniones y/o encuentros personales formales o informales. Hacer la memoria de todo el proceso.
Grupo interno de género: debe trabajar de forma muy estrecha con la consultoría. Sus funciones principales consistirán en servir de retroalimentación al ofrecer sus impresiones acerca diferentes fases y acciones durante todo el proceso, valorando la adecuación o no de las interpretaciones ofrecidas por la consultoría relativas a las dinámicas que se producen en la organización.
También resultarán fundamentales sus opiniones e indicaciones acerca de la idoneidad de las propuestas metodológicas, calendario, selección de contenidos, etc.
Otra función importante es la de ‘tomar la temperatura al proceso’, identificando cómo está siendo experimentado por las personas que están participando en él y el efecto que ello está causando en términos globales en la organización: si se está generando un clima positivo de cara a los cambios, si se están formando grupos que muestran de forma más o menos clara o subliminal resistencias, si está causando desconcierto, si no se están entiendo sus propósitos ni su sentido… Todo ello son informaciones que deben ser tenidas en cuenta en el diseño del proceso, habiéndose de tomar medidas para ello.
Importante tener en cuenta que las funciones que hemos identificado como propias de las instancias de cambio pudieran ser realizadas por otras. Lo importante es que la fórmula resulte adecuada y ‘a medida’ de cada organización concreta.
Por ejemplo, en el proceso específico impulsado en el PNUD El Salvador la consultoría contó con dos equipos internos de apoyo. El llamado Equipo de Género Interno –EGI- de corte más operativo y dimensiones más reducidas que se encargó de los aspectos logísticos, mientras que el Grupo de Cambio Organizacional, constituido por personas de prácticamente todas las áreas de trabajo de la organización, se implicó más en todo el desarrollo del proceso, participando sus integrantes en la mayor parte de las actividades y asumiendo la labor de ‘encaje político de bolillos’, que se refiere tanto a la observación acerca de actitudes generadas por y ante el proceso como a la transmisión por canales formales e informales de informaciones necesarias para su mejor asimilación.
Grupo asesor externo: resulta conveniente contar con un espacio de reflexión externo a la organización que pueda dar su opinión y aportar su experiencia ante posibles dudas y/o disyuntivas que puedan surgir durante el proceso COpEQ. Este grupo debiera estar constituido por personas activistas y expertas en temáticas de género y su misión consistiría en asegurar que no se diluya el análisis de género en el curso de la transformación organizacional.
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