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Voces y miradas diversas sobre la participación política de las mujeres latinoamericanas

 

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Países como Argentina, Brasil, Chile y Costa Rica, han asistido, los últimos meses, a la ascensión al poder de mujeres en sus puestos de máxima responsabilidad política. Esto podría hacernos pensar que en temas de representación y participación política de las mujeres América Latina ha avanzado mucho. Aunque es cierta esta afirmación también lo es que el  avance ha sido muy desigual entre países y al interior de los mismos. No es igual la situación mexicana que la brasileña, ni la panameña respecto a la argentina, por señalar ejemplos concretos. Es todavía mucho el camino que queda por recorrer y quedan muchos asuntos pendientes por resolver.


In recent months, countries such as Argentina, Brazil, Chile and Costa Rica have witnessed women rising to power in the nations’ highest positions of political responsibility. This could suggest that great progress has been made in terms of the political participation and representation of women in Latin America. Although this statement is true, it is also true that progress has been very unequal between countries.

 

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Redacción | Ciudad de Panamá  | 20 de Abril 2014

 

 

A debatir y analizar este asunto se dedicaron un nutrido grupo de especialistas, reunidas en Salamanca el pasado mes de marzo, en el Foro Internacional “Mujer, política y democracia: rompiendo los techos de cristal en América Latina. El PNUD participó en el foro presentando varios estudios e iniciativas regionales y nacionales, entre ellos la publicación “¿Cuánto hemos avanzado? Un análisis de la participación política de las mujeres en los gobiernos subnacionales en América Latina y el Caribe”.

Profesionales del derecho, la ciencia política, la comunicación, la cooperación al desarrollo, la docencia y la investigación, etc. se reunieron durante una semana con el objetivo de establecer un marco de diálogo y cooperación para realizar diagnósticos, pensar propuestas de políticas públicas y generar redes de contactos que pudieran mejorar los esfuerzos en torno a la participación de las mujeres.

 

 

 

 

Cómo avanzar en la agenda

Son varios los factores que inciden en la mayor representación de mujeres en la gestión política así como diferentes son las situaciones a las que se enfrentan los países de la región. Mientras, según la Base de Datos de mundial de cuotas sobre mujeres, en un país como Brasil apenas hay un 9% de concejalas, en otro como Nicaragua el número asciende al 40%. Pero la pregunta que nos hacemos es, ¿Cómo avanzar en la agenda de la igualdad de género?

Una de las conclusiones apuntadas durante el encuentro fue que la receta para aumentar la participación combina  varias factores, por una parte un sistema electoral amigable, por otra una ley de Cuota fuerte, y, para terminar, fuertes controles institucionales, ciudadanos, mediáticos y jurídicos.

En este sentido, Flavia Freidenberg, directora del Foro y del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca, apunta como retos importantes en esta materia la introducción de cuotas al interior de los partidos, la financiación para las campañas electorales realizadas por candidatas mujeres, una división social del trabajo que procure la plena inserción femenina en la contienda electoral y la convicción respecto a la igualdad de capacidades del liderazgo femenino.

 

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Flavia Freidenberg
Blanca Olivia Peña Beatriz Llanos José Ricardo Puyana Harry Brown María del Carmen Alanis

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Diversidad de países y situaciones

Como ya se ha indicado, son notables las diferentes situaciones que presentan los países latinoamericanos en la consecución de una mejor representación de mujeres en los sistemas y en la vida política de los Estados. En este sentido, contamos con expertos y expertas de cada país que nos presentan sus impresiones.

Blanca Olivia Peña, integrante de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales (SOMEE), de la Red de Estudios de Género del Pacífico Mexicano (REGPM) y de la Red Mujeres en Plural (RMP), señala que “los últimos años, México presenta avances significativos en las obligaciones del Estado para proteger y garantizar el derecho de las mujeres a participar en los asuntos públicos. Lo anterior se ha materializado en cambios profundos en su marco regulatorio y fortalecimiento de la maquinaria institucional para impartir justicia con perspectiva de género en sus tres niveles de gobierno.”

Por otra parte, para el caso de Argentina, María Inés Tula, profesora regular en la carrera de Ciencia Política (UBA) e investigadora de carrera en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicos y Técnicas (CONICET), indica que “el porcentaje mínimo del 30% se ha convertido ya en un techo. Tres distritos subnacionales, Santiago del Estero, Córdoba y Río Negro, ya aplican la paridad. De seguir existiendo este techo, el camino será debatir sobre la sanción de una ley electoral paritaria”.

Poniendo el acento en Perú, Beatriz Llanos,  abogada peruana y consultora en temas de género y participación política de las mujeres, señala que este es un caso interesante porque “tenemos aprobada una cuota del 30% desde la década del 90 que se aplica a todos los cargos electos pero ejemplifica lo que decíamos. La cuota se viene cumpliendo porque las autoridades fiscalizan, pero existen listas cerradas, voto preferencial. Esto fue bueno para que muchas mujeres fueran elegidas aunque implicó también un alto costo en campaña electoral. En la última elección ha habido un descenso del número de mujeres, debido quizás a la pérdida de confianza por algunos casos en los que se vieron mujeres implicadas, a lo costoso de las campañas, especialmente para las mujeres que compiten, por los medios y sus coberturas sesgadas, etc.”.

En Colombia, José Ricardo Puyana, coordinador de Gobernabilidad Democrática de PNUD en el país, considera que “la situación es todavía preocupante. Si se compara con la mayoría de América Latina, Colombia tiene un importante rezago en términos de representación efectiva de la mujer. Yo diría que el sistema político colombiano, en general, es un sistema que no logra representar a la totalidad de sus grupos poblacionales ya que mujeres, jóvenes, minorías étnicas, etc. no tienen todavía una entrada efectiva en el sistema político”. Señala que “ello es debido a barreras formales e informales ligadas a costumbres y prácticas del electorado. Hoy día mientras a nivel mundial el número de mujeres en parlamentos está en un 20%, en Colombia este número asciende al 15%. Y a nivel local la situación es todavía más preocupante, ya que el número de mujeres es cercano al 10%. Así que el reto es muy acuciante respecto a otros países de la región”.

En Panamá, Harry Brown, coordinador de Gobernabilidad Democrática de PNUD en el país, apunta que “aunque hace ya años que con la participación del PNUD este asunto había adquirido protagonismo y los temas que tienen que ver con la participación de las mujeres se situaron en la agenda pública, en la actualidad han perdido relevancia”. Y señala que “aunque estos temas hayan retrocedido, a su vez han aparecido otros en el discurso, con la presentación de dos vicepresidentas mujeres candidatas. La cuestión ha adquirido un tono distinto porque a la vez se cuestiona el papel de las mujeres, ya que el propio Presidente ha logrado colocar a su esposa como candidata a la vicepresidencia, lo que ha generado el debate de si es por ser la mujer del Presidente o por ella misma”.

El papel de la justicia electoral

La justicia se ha convertido en aliada principal para la consecución de derechos políticos para las mujeres. En México, por ejemplo, la magistrada del Tribunal Electoral de la Federación, María del Carmen Alanis, lleva toda su vida profesional trabajando en esta materia. Para ella, la justicia electoral ha jugado un papel muy importante para, por un lado resolver demandas de mujeres que han considerado que se vulneraban sus derechos políticos de votar, ser electas o ya estando en el cargo ven algo que afecta a su desempeño. La Magistrada mexicana considera que “el gran reto es formar a todos los juzgadores para que resuelvan con perspectiva de género así como hacer posible la ejecución de las sentencias”.

En relación a la mujer indígena mexicana, afectada por el sistema de usos y costumbres que rige normativamente muchos estados mexicanos, Alanis considera que si “por una parte son usos y costumbres que hay que respetar, hay que estar alerta ante el riesgo de que estas prácticas tan ancestrales no se conviertan en decisiones producto de grupos políticos y de poderosos que de un día para otro deciden quienes votan y quién no, lo que afecta en mayor medida a las mujeres”. Ante ello apuesta por “el estudio y la formación de nuestros cuadros, para conciliar ambos sistemas normativos y que no se violen derechos”.

Implicación de los Medios de Comunicación

Los medios ocupan un papel fundamental en la sociedad en la que vivimos ya que son los encargados de visibilizar asuntos, dar voces a grupos y personas, y muchas veces de determinar el debate público. Es por ello que Beatriz Llanos afirma que “la política se desarrolla en los medios de comunicación masiva, por lo que el sesgo o la ausencia que pueda tener un medio respecto a una candidata mujer puede impactar porque el hecho de que no estén presentes impacta en el electorado, porque si no los ve el electorado no los identifica y no escucha sus propuestas”.

Considera Beatriz que “también hay muchos temas que son tabús, como los relacionados con la igualdad de género, y muchas mujeres no se atreven a hacer énfasis en ellos porque piensan que van a perder electores. No hay un rol protagónico de temas y candidatas”.

De la Ley de Cuotas a la Ley de Paridad

En la región se han implantado medidas legales destinadas a mejorar la presencia de las mujeres en los ámbitos de representación política. Estas medidas han cristalizado  en leyes de cuotas que regulan el número de mujeres presentes en diferentes instituciones políticas y administrativas. Pero personas expertas en la materia concluyen que las cuotas no son suficientes y hay que dar un paso más, hay que llegar a la paridad.

En este sentido, en México de forma reciente se ha reformado la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que incluye la Paridad o Igualdad Sustantiva para postulación de candidaturas en los ámbitos federal (Cámara de Diputados y el Senado) y legislaturas de 32 entidades federativas incluido el Distrito Federal (diputaciones locales/delegaciones respectivamente). Blanca Olivia Peña, señala que esto “coloca a México a la par de países como Ecuador, Bolivia y Costa Rica que ya adoptaron en sus marcos regulatorios este precepto; si bien con matices o modalidades distintos según sus propios sistemas electorales. América Latina avanza sin demora a la construcción de democracias políticamente plurales y paritarias en razón del género”.

Por otra parte, María Inés Tula, señala además, que “en la Región el impacto de las leyes de cuotas ha sido muy heterogéneo a nivel cuantitativo, básicamente por tres razones: por las propias características de las diferentes leyes de cuotas sancionadas en cada uno de los países latinoamericanos -con o sin mandato de posición, con o sin sanciones por incumplimiento, con o sin mecanismos preestablecidos de sucesión por género, etc., por la acción de los sistemas electorales (distritos pequeños o distritos grandes, listas cerradas y bloqueadas o listas abiertas, etc.) y por la persistencia de ciertas barreras culturales al interior de los partidos políticos.

Cambios en los partidos políticos

Continuando con el debate anterior, el cambio cultural y de paradigma al interior de los partidos políticos es señalado como fundamental para ampliar la representación y el papel de las mujeres en la política de sus países.

En relación a este tema, María Inés Tula indica que “los líderes partidarios percibieron la sanción de las cuotas de género no como una oportunidad para democratizarlos y hacerlos más equitativos sino como una amenaza. Ello explica, en parte, las maniobras y manipulaciones  para burlar la ley y/o no cumplirla”.

Por su parte la experta peruana Beatriz Llanos apunta que “las mujeres están en los partidos, porque por ejemplo, en el estudio que hemos hecho con IDEA y el BID representan el 50% de la militancia pero hay una estructura piramidal, porque su presencia se reduce mientras vamos subiendo”. En este sentido, señala que “hay que hacer un trabajo con los partidos políticos para democratizar sus estructuras y para que sean más inclusivos. Porque con las cuotas hemos garantizado una oferta electoral más plural pero no se ha conseguido con esta medida legal un cambio cultural ya que los partidos sienten que es una obligación y no un principio de su organización. Si así lo establecieran lo impulsarían de otra manera”.

Redes de mujeres y cambios en el paradigma cultural

Uno de los aspectos más referidos es la necesidad de incorporar cambios culturales significativos al interior de los países y en la cultura política y partidaria de los mismos. A la par, se aboga por la eficacia de la creación de redes de mujeres que se unan en la defensa y protección de los derechos político-electorales de las mujeres.

En el caso mexicano, Blanca Olivia Peña hace mención a la creación de consejos ciudadanos de mujeres y más recientemente a la creación de la Red Mujeres en Plural que integra a un número de legisladoras, impartidoras de justicia electoral, académicas, consultoras independientes, periodistas y feministas que han promovido una serie de iniciativas de ley o reforma para ampliar la garantía y protección de los derechos político-electorales de las mujeres mexicanas. Como principal desafío destaca “el mantenimiento de una estrecha comunicación entre mujeres que ejercen cargos dentro de la política, la academia y la sociedad civil para impulsar acciones que fortalezcan y/o materialicen los avances señalados”. Y señala que su fuerza ha radicado precisamente “en su diversidad o pluralidad que funciona como eje de contención a las desviaciones que pudieran presentarse así como el hecho de que sus integrantes han aceptado como principios la tolerancia y el respeto a las diferencias a través del debate fundamentado y el consenso”.

En este aspecto la magistrada mexicana Alanis señala la importancia de reforzar el cambio cultural en el ámbito de la impartición de justicia con perspectiva de género con estas palabras: “invito a quienes estén interesados a sumarse porque se trata de incorporar la antropología y la sociología política en la formación de nuestros cuadros jurídicos y conciliar sistemas normativos. Buscamos el consenso, el cambio cultural y no la imposición”.

Por su parte, Harry Brown, apunta a que en Panamá se han dado cuenta de que la resistencia a la acción afirmativa es muy fuerte entre la opinión pública ya que “no se entiende e incluso se rechaza. Por ello, hay que elaborar una masa crítica, que se hable del tema y crear corrientes favorables de opinión. Hay que apoyar. En este sentido, hay grupos de mujeres dispuestas a ello, que aunque fragmentadas, están preparadas para trabajar pero necesitan ayuda de las organizaciones”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

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