Involucrar a los hombres para reducir la violencia de género
Marco Aurélio Martins (m.martins@promundo.org.br) . Foto MenEngage

 

Marco Aurélio Martins es miembro del Comité de la Red MenEngage en América Latina, punto focal de la redMenEngage en Brasil, co-coordinador de la Campaña MenCare en América Latina, coordinador de la campaña de paternidad y cuidado Você é meuPai en Brasil y coordinador de Campañas y Redes en Promundo/Brasil.


Háblenos del Trabajo que MenEngage desarrolla en la región, ¿Hacia dónde apunta?

La Red MenEngage es una alianza global de organizaciones no gubernamentales y agencias de Naciones Unidas que trabajan en colaboración desde 2004 con el objetivo principal de involucrar a hombres y niños en la promoción de la salud y la reducción de la violencia, incluyendo el cuestionamiento de las barreras estructurales para alcanzar la equidad de género. Actualmente contamos con más de 400 organizaciones de todo el mundo que participan activamente en las acciones con estos fines. En América Latina son alrededor de 125 asociados. El perfil de las organizaciones es variado, pero siempre con el mismo objetivo de realizar acciones en todos los niveles para promover dicha participación, ya sea individual, comunitario, gubernamental y en el ámbito de las Naciones Unidas. Realizamos un esfuerzo por producir información (investigaciones) sobre los contextos locales, regionales y global que puedan guiar el trabajo directamente, ya sea a través de la intervención en los programas educativos con los hombres y los niños, cuestionando los modelos de masculinidad y género, ya sea a través de los medios de comunicación o campañas locales para reducir la violencia e involucrar a los hombres con la paternidad activa. La alianza también tiene como objetivos la formación de organizaciones locales en estos temas y promoción de un fuerte trabajo de abogacía en los niveles políticos nacional e internacional, con la participación de los sectores públicos de salud y educación, por ejemplo.

En América Latina, la Red opera con el mismo punto de vista global, pero teniendo en cuenta las particularidades de la región, los contextos de cada país. En consecuencia, hemos centrado nuestros esfuerzos en la reducción de la violencia contra las mujeres y los niños, la erradicación de la explotación sexual, la participación activa de los hombres en la paternidad - el fomento de las divisiones del trabajo doméstico y acciones en colaboración con los sistemas de salud pública. Actualmente, estamos desarrollando investigaciones y acciones con los pueblos indígenas, así como hemos actuado en el tema del post-conflicto, la violencia urbana y el empoderamiento económico de las mujeres, entre otros. Todo sin olvidar la participación en campañas como la del Lazo Blanco y UNETE, que siguen ocurriendo  y reforzando la identidad de los esfuerzos en la región en esta dirección.

Es importante decir que se publicaron recientemente los datos de un estudio que contribuyó en gran medida a la expansión del trabajo de la Alianza en América Latina y en el mundo. IMAGES –International Men and Gender Equitative Survey - es un cuestionario de hogar amplio sobre las actitudes y prácticas de los hombres - con opiniones e informes de las mujeres acerca de estas prácticas- en una amplia variedad de temas relacionados con la equidad de género. En América Latina, los datos fueron recolectados en Brasil, Chile y México. Los resultados del estudio influyeron en las nuevas iniciativas en el Banco Mundial y otros organismos de desarrollo multilateral, en el trabajo para involucrar a los hombres con la equidad de género y la prevención de la violencia, incluso en los debates políticos posteriores a los conflictos en el ámbito nacional, como en Brasil y Chile, donde influyó las discusiones sobre la participación de los hombres en la atención prenatal, el parto y el posparto. Además, el estudio inspiró la creación de una campaña mundial sobre la paternidad y el cuidado - MenCare - que tiene como objetivo promover el rol de los hombres como cuidadores y padres no violentos. Entre los datos más importantes que mencionó del estudio en los tres países destaca el alto número de hombres que reportaron haber cometido violencia contra su pareja al menos una vez. En Brasil, 24%, 30% en Chile y 17% en México, aunque se dio cuenta de que las cifras reportadas por las mujeres fueron superiores en todos los contextos. Por otra parte, el 78% de los hombres reportaron haber asistido al menos una visita prenatal, lo que sugiere que el sector salud sea un aliado clave para el desarrollo de acciones relacionadas con la igualdad de género desde el principio, como una manera de prevenir la violencia en el futuro y promover la participación de los hombres en la vida familiar desde el principio.



En opinión de Menengage, ¿cuáles son los desafíos centrales en materia de igualdad de género en nuestra región?

Es necesario examinar esta cuestión ante los desafíos que se enfrenta el mundo hoy en día, porque la lucha por la equidad de género tiene que ver con la vida de la gente, que tienen sus realidades influidas por varios factores, tales como la economía, el desarrollo urbano, medio ambiente, salud pública y educación, en un mundo que se enfrenta a una crisis económica sin precedentes. Por lo tanto, es un desafío pensar la igualdad de género desde la perspectiva económica también, porque este es uno de los elementos que sin duda tendrá un impacto en las relaciones de género.

También es un desafío convencer a muchas personas que creen que ya hemos logrado la equidad de género, debido a la visibilidad de los logros de las mujeres en la sociedad,pero aún estamos lejos de observar esta igualdad en la vida cotidiana de nuestros pueblos. En otros casos muchas personas siguen siendo indiferentes a las cuestiones de género, por lo que aún queda mucho trabajo por hacer. Es importante mirar más allá dela aprobación de leyes, como las actuales adoptadas por algunos países de América Latina,ya que ellas solas no resuelven el problema. Debemos trabajar para ponerlas en práctica, cambiar los sistemas y las normas.

Todavía hay que corregir algunas ideas equivocadas que se perpetúan sobre género, como las que creen que género se refiere solo a las mujeres. Iniciativas influenciadas por esta visión se convierten solamente en acciones afirmativas - que son necesarias y apropiadas en muchos casos - pero obstaculizan los cambios en las estructuras de poder que sostienen las desigualdades de género.

Por otro lado, examinando específicamente el desempeño de la alianza MenEngage en la región, podemos decir que los retos son igualmente complejos, desde el fortalecimiento y la creación de redes nacionales que trabajan con el tema a nivel local hasta las limitaciones de acceso a niveles de decisiones políticos en cada contexto. En general el trabajo tiene que ver con la promoción de la visibilidad de las cuestiones relacionadas con la promoción de la igualdad de género, su importancia para la salud individual y colectiva, el bienestar, la seguridad pública, la economía y otros sectores, también sensibilizar a la sociedad a tener acceso a los niveles de decisión de cada país. El otro desafío es la escasez de información que es necesario producir, lo que ayudaría mucho en la promoción de debates en las sociedades sobre la importancia de promover la participación de los hombres y los niños en el sistema de salud pública, educación, labor y otras áreas como la reducción de la violencia, empoderamiento de las mujeres, promoción de la salud materna e infantil, cuestionando los modelos de masculinidad y género, etc.

Otro reto tiene que ver con la financiación, ya que las acciones de esta magnitud, que mueven grandes estructuras dependen de la financiación, como la promoción de campañas, investigaciones y proyectos. A menudo, las redes locales pierden el aliento o incluso no pueden seguir con el trabajo precisamente por la falta de recursos financieros y humanos. Hay mucho por hacer, pero también consideramos que gran parte ha sido producido desde 2004, cuando la Alianza MenEngage fue construida. Nos estamos preparando para el próximo año en la organización del segundo simposio sobre la participación de hombres y niños en la equidad de género. Además, estamos ampliando el estudio IMAGES, a partir de la realización de la investigación en nuevos contextos, incluso en otros países de América Latina.


Los temas de igualdad de género han sido tradicionalmente impulsados por las mujeres. Muchos hombres –algunos en posiciones de poder- todavía consideran que no son temas importantes o no los quieren abordar porque les supone perder privilegios.  ¿Qué estrategias utilizan para trabajar con los hombres e involucrar a más hombres en este tema?

Este es sin duda uno de los retos en cuanto a la promoción de relaciones de género más equitativas. Sabemos que los sueldos de hombres y mujeres siguen siendo desiguales, especialmente en nuestra región, así como el acceso a la educación, entre otras expresiones de la desigualdad de género. Por otro lado, sabemos que el trabajo con los hombres y los niños es clave para lograr la igualdad de género, la eliminación de la violencia de género, la igualdad de acceso a la salud reproductiva y sexual, promoción de nuevos tipos de masculinidad no violentos -sin prejuicios y más igualitarios-, la participación en la vida familiar - contribuyendo al empoderamiento de la mujer, la salud maternal y participación en la vida de la familiar activamente - por ejemplo.

Creo que una estrategia eficaz es tratar los beneficios para la vida del hombre cuando se promueven relaciones de género más equitativas. Por ejemplo, cuando los hombres se involucran con la paternidad activa los indicadores de desarrollo infantil mejoran. La participación masculina en las tareas de cuidado contribuyen a una mejor salud física y mental de los hombres, han señalado varios estudios. Además, aumenta la autonomía de la mujer, mejora la salud materna y reduce la violencia contra las mujeres y los niños. En la actualidad, hemos actuado en la perspectiva de la participación del hombre con la paternidad, lo que será quizás una de las maneras más eficaces en la lucha por la igualdad de género. Los hombres también son hijos, se convierten en padres o pueden actuar profesionalmente como cuidadores, como educadores, mentores u otros. Lo que es necesario es que entiendan que el tema de la igualdad de género tiene que ver con su vida también.


¿Cómo se articula este trabajo con el trabajo de las organizaciones de mujeres y feministas?

La pregunta es una excelente oportunidad para situar el papel desempeñado por el movimiento y las organizaciones que trabajan el tema de las masculinidades. En este sentido, la forma de actuar de estas organizaciones es muy esclarecedor, sobre todo por tener entre sus objetivos principales el fomento y la promoción de relaciones de género equitativas y las masculinidades no violentas. Es importante aclarar que no existe antagonismo entre el movimiento de la masculinidad y el feminismo. Las instituciones que trabajan con el tema hoy en día nacieron del movimiento feminista, como la mayoría de los que trabajan en alianza MenEngage, y no tendrían espacio de trabajo sin los logros del movimiento. Así, el movimiento de las masculinidades es parte del movimiento feminista. El punto responsable que genera equívocos sobre la identidad de las organizaciones que trabajan desde la perspectiva de la masculinidad tiene que ver con el enfoque o métodos de operación, ya que este es involucrar a los hombres - históricamente los agresores - en la lucha por reducir la violencia contra las mujeres, los niños y otros hombres. El objetivo sin embargo es el mismo. Por lo tanto, no debemos entenderlos cómo movimientos que compiten entre sí, ya que el objetivo es común, es decir, la lucha por la igualdad de las relaciones de género, que no sean basadas en las relaciones desiguales de poder, ya sea en los niveles micro o macro, personas o instituciones. Las organizaciones feministas han estado trabajando en colaboración con las acciones destinadas a involucrar a los hombres en sus temas históricos. La campaña de paternidad MenCare es un excelente ejemplo de la colaboración que podemos construir y fortalecer. El papel del feminismo ha sido la de estimular nuestra participación y caminar juntos.


El tema de la conciliación y del cuidado de la familia es un tema central para que las mujeres puedan competir en igualdad de condiciones en los ámbitos políticos, económicos y sociales. ¿Han desarrollado alguna estrategia de trabajo para involucrar y responsabilizar a más hombres de estas tareas?

La campaña de paternidad y cuidado - MenCare - es una de las acciones en este sentido. La campaña se basa en la suposición de que la participación de los hombres en el trabajo doméstico en la atención materno-infantil es una condición necesaria, pero aún ignorado por la lucha por la igualdad de género. Recientemente, hemos lanzado la campaña en portugués en Brasil (Você é meu Pai) y en países que hablan el idioma español (Tu eres mi papá). Además, se ha desarrollado en colaboración con organizaciones de América Latina, como Promundo (Brasil), CulturaSalud (Chile), Puntos de Encuentro (Nicaragua) y RedMas (Red de Masculinidades) una nueva metodología para el trabajo con hombres y parejas en el sistema de salud pública - el programa P. El programa consiste en sesiones dirigidas a los padres y los socios durante las visitas prenatales y de posparto a fin de promover la reducción del estrés relacionado con la parentalidad, reducir la violencia contra las mujeres durante el embarazo, aumentar el número de consultas donde el padre está presente durante el período prenatal.


En la actualidad, Promundo de Brasil está desarrollando una encuesta entre las mujeres que reciben el beneficio del programa de transferencia de ingresos conocido como Bolsa Familia. El programa se centra en la transferencia de fondos a las mujeres, teniendo en cuenta el elevado número de familias en las que la mujer es la jefa. La investigación tiene como objetivo identificar los impactos en la vida de las mujeres en relación con el empoderamiento, pues hay estudios que indican que los fondos recibidos se han gastado con los niños, la comida y el hogar. Por otra parte, se quiere investigar sobre el aumento de las influencias sociales y políticos de estas mujeres. También tiene como objetivo de la investigación identificar cómo las relaciones de género, el empoderamiento de las mujeres, influye en los hogares. Información como ésta es fundamental para nuestra actuación, proporcionar datos a los gobiernos para que evalúe su desempeño, así como establecer nuevos programas con el objetivo de promover relaciones más equitativas entre hombres y mujeres, además de influir en las políticas locales acerca de estos temas.


La región enfrenta índices de violencia e inseguridad alarmantes. ¿A qué se debe y qué estrategias deben ponerse en juego para frenar la violencia de los hombres contra las mujeres, niñas y niños, pero también contra otros hombres (alto índice de homicidios)?

Las tasas de mortalidad, violencia y la inseguridad son altos en nuestra región. Sin embargo, hay que pensar que hay contextos donde las tasas se comparan con las de epidemias y otras en las que los índices de violencia no son tan altos en relación a otras realidades. Por lo tanto, hay que evaluar cada uno de los contextos y establecer una estrategia centrada en la realidad local. De todos modos, en todos los países es posible identificar altos índices de violencia contra las mujeres y los niños, teniendo en cuenta la baja notificación de los casos, que no llegan a las estadísticas públicas. Si nos fijamos en las cifras disponibles sobre la violencia en la región, se llega a la conclusión de que los hombres son los que matan y mueren más, especialmente en los grupos de edad entre 15-24 años.

En cuanto a la violencia contra las mujeres, incluso asesinatos, también tenemos en cuenta de que los principales culpables son hombres. Esto nos lleva a pensar que la violencia tiene que ver con los patrones dominantes de ciertos tipos de masculinidades, que se basan en el riesgo, el poder sobre las mujeres, el acceso a bienes de consumo, etc. Se trata de conductas que son altamente valorados en nuestras sociedades, porque los jóvenes están matando y muriendo para demostrar que son hombres. Así, mientras que los modelos de reconocimiento de lo que significa ser un hombre siguen siendo los mismos seguiremos asistiendo situaciones como del crecimiento de las pandillas vinculadas con el narcotráfico, el aumento del número de muertes en el tránsito - en especial la dirección en velocidad de coches y motocicletas - y la violencia excesiva contra otros hombres y mujeres.

Creo que sólo un cambio en la perspectiva de lo que se valora en nuestra sociedad de que es ser un hombre puede producir un nuevo escenario, como la participación del hombre en la vida familiar, dividiendo las tareas en el hogar, mostrando afecto, cambiando actitudes hacia las no arriesgadas para su salud física y mental, etc. Las estrategias para cambiar el escenario tiene que considerar la participación de diversos actores sociales, desde lo individual a lo colectivo y el gobierno. Es importante movilizar a las comunidades, personas, profesionales de la salud, educación, seguridad pública y otros sectores.

 

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