Háblenos del Trabajo que MenEngage desarrolla en la
región, ¿Hacia dónde apunta?
La Red
MenEngage es una alianza global de organizaciones no gubernamentales y agencias
de Naciones Unidas que trabajan en colaboración desde 2004 con el objetivo
principal de involucrar a hombres y niños en la promoción de la salud y la
reducción de la violencia, incluyendo el cuestionamiento de las barreras
estructurales para alcanzar la equidad de género. Actualmente contamos con más
de 400 organizaciones de todo el mundo que participan activamente en las
acciones con estos fines. En América Latina son alrededor de 125 asociados. El
perfil de las organizaciones es variado, pero siempre con el mismo objetivo de realizar acciones en todos los niveles para promover dicha participación, ya
sea individual, comunitario, gubernamental y en el ámbito de las Naciones
Unidas. Realizamos un esfuerzo por producir información (investigaciones) sobre los
contextos locales, regionales y global que puedan guiar el trabajo
directamente, ya sea a través de la intervención en los programas educativos
con los hombres y los niños, cuestionando los modelos de masculinidad y género,
ya sea a través de los medios de comunicación o campañas locales para reducir
la violencia e involucrar a los hombres con la paternidad activa. La alianza
también tiene como objetivos la formación de organizaciones locales en estos
temas y promoción de un fuerte trabajo de abogacía en los niveles políticos
nacional e internacional, con la participación de los sectores públicos de
salud y educación, por ejemplo.
En América Latina, la Red opera con el mismo punto de vista global, pero
teniendo en cuenta las particularidades de la región, los contextos de cada
país. En consecuencia, hemos centrado nuestros esfuerzos en la reducción de la
violencia contra las mujeres y los niños, la erradicación de la explotación
sexual, la participación activa de los hombres en la paternidad - el fomento
de las divisiones del trabajo doméstico y acciones en colaboración con los
sistemas de salud pública. Actualmente, estamos desarrollando investigaciones y
acciones con los pueblos indígenas, así como hemos actuado en el tema del
post-conflicto, la violencia urbana y el empoderamiento económico de las
mujeres, entre otros. Todo sin olvidar la participación en campañas como la del
Lazo Blanco y UNETE, que siguen ocurriendo y reforzando la identidad de los esfuerzos en
la región en esta dirección.
Es importante decir que se publicaron recientemente los datos de un estudio que
contribuyó en gran medida a la expansión del trabajo de la Alianza en América
Latina y en el mundo. IMAGES –International Men
and Gender Equitative Survey - es
un cuestionario de hogar amplio sobre las actitudes y prácticas de los hombres - con
opiniones e informes de las mujeres acerca de estas prácticas- en una amplia variedad
de temas relacionados con la equidad de género. En América Latina, los datos
fueron recolectados en Brasil, Chile y México. Los resultados del estudio
influyeron en las nuevas iniciativas en el Banco Mundial y otros organismos de
desarrollo multilateral, en el trabajo para involucrar a los hombres con la
equidad de género y la prevención de la violencia, incluso en los debates
políticos posteriores a los conflictos en el ámbito nacional, como en Brasil y
Chile, donde influyó las discusiones sobre la participación de los hombres en
la atención prenatal, el parto y el posparto. Además, el estudio inspiró la
creación de una campaña mundial sobre la paternidad y el cuidado - MenCare - que
tiene como objetivo promover el rol de los hombres como cuidadores y padres no
violentos. Entre los datos más importantes que mencionó del estudio en los tres
países destaca el alto número de hombres que reportaron haber cometido violencia
contra su pareja al menos una vez. En Brasil, 24%, 30% en Chile y 17% en
México, aunque se dio cuenta de que las cifras reportadas por las mujeres
fueron superiores en todos los contextos. Por otra parte, el 78% de los hombres
reportaron haber asistido al menos una visita prenatal, lo que sugiere que el
sector salud sea un aliado clave para el desarrollo de acciones relacionadas
con la igualdad de género desde el principio, como una manera de prevenir la
violencia en el futuro y promover la participación de los hombres en la vida
familiar desde el principio.
En opinión de Menengage, ¿cuáles son
los desafíos centrales en materia de igualdad de género en nuestra región?
Es necesario examinar
esta cuestión ante los desafíos que se enfrenta el mundo hoy en día, porque la
lucha por la equidad de género tiene que ver con la vida de la gente, que
tienen sus realidades influidas por varios factores, tales como la economía, el
desarrollo urbano, medio ambiente, salud pública y educación, en un mundo que
se enfrenta a una crisis económica sin precedentes. Por lo tanto, es un desafío
pensar la igualdad de género desde la perspectiva económica también, porque
este es uno de los elementos que sin duda tendrá un impacto en las relaciones
de género.
También es un desafío convencer a muchas personas que
creen que ya hemos logrado la equidad de género, debido a la visibilidad de los logros de las mujeres en la
sociedad,pero aún estamos lejos de observar esta igualdad en la vida cotidiana de
nuestros pueblos. En otros casos muchas personas siguen
siendo indiferentes a las cuestiones de género, por lo que aún queda mucho trabajo por hacer. Es importante mirar
más allá dela aprobación de leyes, como las actuales adoptadas por
algunos países de América Latina,ya que ellas solas no resuelven
el problema. Debemos trabajar para ponerlas en práctica, cambiar los
sistemas y las normas.
Todavía hay que corregir algunas ideas equivocadas que
se perpetúan sobre género, como las que creen que género se refiere solo a las
mujeres. Iniciativas influenciadas por esta visión se convierten solamente en
acciones afirmativas - que son necesarias y apropiadas en muchos casos - pero
obstaculizan los cambios en las estructuras de poder que sostienen las
desigualdades de género.
Por otro lado, examinando específicamente el desempeño de la alianza MenEngage
en la región, podemos decir que los retos son igualmente complejos, desde el
fortalecimiento y la creación de redes nacionales que trabajan con el tema a
nivel local hasta las limitaciones de acceso a niveles de decisiones políticos
en cada contexto. En general el trabajo tiene que ver con la promoción de la
visibilidad de las cuestiones relacionadas con la promoción de la igualdad de
género, su importancia para la salud individual y colectiva, el bienestar, la
seguridad pública, la economía y otros sectores, también sensibilizar a la
sociedad a tener acceso a los niveles de decisión de cada país. El otro desafío
es la escasez de información que es necesario producir, lo que ayudaría mucho en
la promoción de debates en las sociedades sobre la importancia de promover la
participación de los hombres y los niños en el sistema de salud pública, educación, labor y otras áreas como la reducción de la violencia, empoderamiento de las mujeres,
promoción de la salud materna e infantil, cuestionando los modelos de
masculinidad y género, etc.
Otro reto tiene que ver con la financiación, ya que las acciones de esta
magnitud, que mueven grandes estructuras dependen de la financiación, como la promoción
de campañas, investigaciones y proyectos. A menudo, las redes locales pierden
el aliento o incluso no pueden seguir con el trabajo precisamente por la falta
de recursos financieros y humanos. Hay mucho por hacer, pero también
consideramos que gran parte ha sido producido desde 2004, cuando la Alianza
MenEngage fue construida. Nos estamos preparando para el próximo año en la
organización del segundo simposio sobre la participación de hombres y niños en
la equidad de género. Además, estamos ampliando el estudio IMAGES, a partir de
la realización de la investigación en nuevos contextos, incluso en otros países
de América Latina.
Los temas de igualdad de género han sido
tradicionalmente impulsados por las mujeres. Muchos hombres –algunos en
posiciones de poder- todavía consideran que no son temas importantes o no los
quieren abordar porque les supone perder privilegios. ¿Qué estrategias
utilizan para trabajar con los hombres e involucrar a más hombres en este tema?
Este es sin
duda uno de los retos en cuanto a la promoción de relaciones de género más
equitativas. Sabemos que los sueldos de hombres y mujeres siguen siendo
desiguales, especialmente en nuestra región, así como el acceso a la educación,
entre otras expresiones de la desigualdad de género. Por otro lado, sabemos que
el trabajo con los hombres y los niños es clave para lograr la igualdad de
género, la eliminación de la violencia de género, la igualdad de acceso a la salud
reproductiva y sexual, promoción de nuevos tipos de masculinidad no violentos -sin
prejuicios y más igualitarios-, la participación en la vida familiar - contribuyendo
al empoderamiento de la mujer, la salud maternal y participación en la vida de
la familiar activamente - por ejemplo.
Creo que una estrategia eficaz es tratar los beneficios para la vida del
hombre cuando se promueven relaciones de género más equitativas. Por ejemplo,
cuando los hombres se involucran con la paternidad activa los indicadores de
desarrollo infantil mejoran. La participación masculina en las tareas de
cuidado contribuyen a una mejor salud física y mental de los hombres, han
señalado varios estudios. Además, aumenta la autonomía de la mujer, mejora la
salud materna y reduce la violencia contra las mujeres y los niños. En la
actualidad, hemos actuado en la perspectiva de la participación del hombre con
la paternidad, lo que será quizás una de las maneras más eficaces en la lucha
por la igualdad de género. Los hombres también son hijos, se convierten en
padres o pueden actuar profesionalmente como cuidadores, como educadores,
mentores u otros. Lo que es necesario es que entiendan que el tema de la
igualdad de género tiene que ver con su vida también.
¿Cómo se articula este trabajo con el
trabajo de las organizaciones de mujeres y feministas?
La pregunta es
una excelente oportunidad para situar el papel desempeñado por el movimiento y las organizaciones que trabajan el tema de las masculinidades. En este
sentido, la forma de actuar de estas organizaciones es muy esclarecedor, sobre
todo por tener entre sus objetivos principales el fomento y la promoción de
relaciones de género equitativas y las masculinidades no violentas. Es importante
aclarar que no existe antagonismo entre el movimiento de la masculinidad y el
feminismo. Las instituciones que trabajan con el tema hoy en día nacieron del
movimiento feminista, como la mayoría de los que trabajan en alianza MenEngage,
y no tendrían espacio de trabajo sin los logros del movimiento. Así, el
movimiento de las masculinidades es parte del movimiento feminista. El punto
responsable que genera equívocos sobre la identidad de las organizaciones que
trabajan desde la perspectiva de la masculinidad tiene que ver con el enfoque o
métodos de operación, ya que este es involucrar a los hombres - históricamente
los agresores - en la lucha por reducir la violencia contra las mujeres, los
niños y otros hombres. El objetivo sin embargo es el mismo. Por lo tanto, no
debemos entenderlos cómo movimientos que compiten entre sí, ya que el objetivo
es común, es decir, la lucha por la igualdad de las relaciones de género, que
no sean basadas en las relaciones desiguales de poder, ya sea en los niveles
micro o macro, personas o instituciones. Las organizaciones feministas han
estado trabajando en colaboración con las acciones destinadas a involucrar a
los hombres en sus temas históricos. La campaña de paternidad MenCare es un
excelente ejemplo de la colaboración que podemos construir y fortalecer. El
papel del feminismo ha sido la de estimular nuestra participación y caminar
juntos.
El tema de la conciliación y del
cuidado de la familia es un tema central para que las mujeres puedan competir
en igualdad de condiciones en los ámbitos políticos, económicos y sociales.
¿Han desarrollado alguna estrategia de trabajo para involucrar y
responsabilizar a más hombres de estas tareas?
La campaña de paternidad
y cuidado - MenCare - es una de las acciones en este sentido. La campaña se
basa en la suposición de que la participación de los hombres en el trabajo
doméstico en la atención materno-infantil es una condición necesaria, pero aún
ignorado por la lucha por la igualdad de género. Recientemente, hemos lanzado
la campaña en portugués en Brasil (Você é meu Pai) y en países que hablan el
idioma español (Tu eres mi papá). Además, se ha desarrollado en colaboración
con organizaciones de América Latina, como Promundo (Brasil), CulturaSalud
(Chile), Puntos de Encuentro (Nicaragua) y RedMas (Red de Masculinidades) una
nueva metodología para el trabajo con hombres y parejas en el sistema de salud
pública - el programa P. El programa consiste en sesiones dirigidas a los
padres y los socios durante las visitas prenatales y de posparto a fin de
promover la reducción del estrés relacionado con la parentalidad, reducir la
violencia contra las mujeres durante el embarazo, aumentar el número de
consultas donde el padre está presente durante el período prenatal.
En la actualidad, Promundo de Brasil está desarrollando una encuesta entre las
mujeres que reciben el beneficio del programa de transferencia de ingresos
conocido como Bolsa Familia. El programa se centra en la transferencia de
fondos a las mujeres, teniendo en cuenta el elevado número de familias en las
que la mujer es la jefa. La investigación tiene como objetivo identificar los
impactos en la vida de las mujeres en relación con el empoderamiento, pues hay
estudios que indican que los fondos recibidos se han gastado con los niños, la
comida y el hogar. Por otra parte, se quiere investigar sobre el aumento de las
influencias sociales y políticos de estas mujeres. También tiene como objetivo
de la investigación identificar cómo las relaciones de género, el
empoderamiento de las mujeres, influye en los hogares. Información como ésta es
fundamental para nuestra actuación, proporcionar datos a los gobiernos para que
evalúe su desempeño, así como establecer nuevos programas con el objetivo de
promover relaciones más equitativas entre hombres y mujeres, además de influir
en las políticas locales acerca de estos temas.
La región enfrenta índices de violencia e inseguridad
alarmantes. ¿A qué se debe y qué estrategias deben ponerse en juego para frenar
la violencia de los hombres contra las mujeres, niñas y niños, pero también
contra otros hombres (alto índice de homicidios)?
Las tasas de
mortalidad, violencia y la inseguridad son altos en nuestra región. Sin
embargo, hay que pensar que hay contextos donde las tasas se comparan con las
de epidemias y otras en las que los índices de violencia no son tan altos en relación
a otras realidades. Por lo tanto, hay que evaluar cada uno de los contextos y
establecer una estrategia centrada en la realidad local. De todos modos, en
todos los países es posible identificar altos índices de violencia contra las
mujeres y los niños, teniendo en cuenta la baja notificación de los casos, que
no llegan a las estadísticas públicas. Si nos fijamos en las cifras disponibles
sobre la violencia en la región, se llega a la conclusión de que los hombres
son los que matan y mueren más, especialmente en los grupos de edad entre 15-24
años.
En cuanto a la
violencia contra las mujeres, incluso asesinatos, también tenemos en cuenta de
que los principales culpables son hombres. Esto nos lleva a pensar que la
violencia tiene que ver con los patrones dominantes de ciertos tipos de
masculinidades, que se basan en el riesgo, el poder sobre las mujeres, el
acceso a bienes de consumo, etc. Se trata de conductas que son altamente
valorados en nuestras sociedades, porque los jóvenes están matando y muriendo
para demostrar que son hombres. Así, mientras que los modelos de reconocimiento
de lo que significa ser un hombre siguen siendo los mismos seguiremos
asistiendo situaciones como del crecimiento de las pandillas vinculadas con el
narcotráfico, el aumento del número de muertes en el tránsito - en especial la
dirección en velocidad de coches y motocicletas - y la violencia excesiva contra
otros hombres y mujeres.
Creo que sólo un cambio en la perspectiva de lo que se valora en nuestra
sociedad de que es ser un hombre puede producir un nuevo escenario, como la
participación del hombre en la vida familiar, dividiendo las tareas en el
hogar, mostrando afecto, cambiando actitudes hacia las no
arriesgadas para su salud física y mental, etc. Las estrategias para cambiar el
escenario tiene que considerar la participación de diversos actores sociales,
desde lo individual a lo colectivo y el gobierno. Es importante movilizar a las
comunidades, personas, profesionales de la salud, educación, seguridad pública
y otros sectores.