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Foto AWID
"Vemos la Agenda 2015 como una nueva oportunidad para hacer frente a viejos y nuevos desafios para la igualdad de género"
Alejandra Scampini es Directora de la
Iniciativa de AWID “Influir los Actores y las
Prácticas del Desarrollo por los Derechos de las Mujeres” (IDEA). Anteriormente
trabajó para Action Aid como coordinadora de Derechos de las Mujeres para
Latinoamérica y el Caribe. Colaboró además con REPEM durante más de 10 años
donde obtuvo una vasta experiencia sobre gestión alrededor de los derechos de
las mujeres, la educación y el desarrollo.
Nos hemos dirigido a ella para conocer su
visión sobre el proceso de debate iniciado en el seno de la ONU entorno a los Objetivos
del Milenio (ODM) y su continuación en lo que se ha llamado proceso Post2015.
GI.- Los avances relativos al ODM 3 fueron muy
limitados ¿A qué crees que se debe esto y cómo crees que la Agenda Post 2015
puede aportar para generar avances reales en relación a la igualdad de género?
Pero, el ODM 3 interpretó la igualdad de
género de una forma muy estrecha. Para poder evaluar dicho objetivo, solo se examinan cuatro
elementos, de los cuales dos tienen que ver con la educación y, un interés muy acotado en el sector
económico y político, limitándose a: «el porcentaje de asalariadas en el sector
no-agrícola » y la «proporción de escaños ocupados por mujeres en el parlamento
nacional ». Si bien esto es un buen indicador de capacidad de las mujeres de
obtener un ingreso propio, no da cuenta de una amplia mayoría de mujeres que
participan en el sector agrícola, donde muchas aún son consideradas como
ayudantes y no son asalariadas, ni da cuenta del trabajo de cuidados realizado
normalmente por mujeres y necesario igual tanto para la producción agrícola
como para cualquier otro tipo de producción.
Se deja de lado un tema muy importante que es
la informalidad, precarización y flexibilización laboral que afecta
principalmente a las mujeres en los países en desarrollo. Se realizaron esfuerzos positivos a
posteriori para abordar los vacios que dejaba el ODM 3 en relación a
empleo, trabajo decente y acceso a
derechos y salud sexual y reproductiva. Sin embargo, la ausencia de análisis y
datos sobre el acceso y control de las mujeres a recursos naturales y
productivos y el tema del combate contra la violencia permanecen como grandes
vacíos en la agenda de los ODM.
Segundo,
es importante reconocer algunos factores
contextuales a tener en cuenta a la hora de evaluar los logros. Por
ejemplo, el impacto de las crisis climática, económica, financiera, de subida
de precio de los alimentos, de servicios de cuidados y de derechos humanos que afecta
cualquier consideración sobre el progreso en el alcance de los ODM. Debemos
reconocer que la pobreza, el hambre, la discriminación y violencia contra las
mujeres y el aumento en las desigualdades sociales siguen siendo el principal
obstáculo para alcanzar la igualdad de género. Las mujeres se ven especialmente
afectadas, recargando sus tareas de cuidado especialmente, aunque no solo, en
las áreas rurales. Un estudio
de AWID sobre los impactos de las crisis en las mujeres muestra que en
situaciones de crisis, las mujeres son las primeras en ser afectadas por la
pérdida de trabajo, reciben remuneraciones más bajas y llevan la carga del
cuidado de las generaciones más jóvenes, los adultos mayores y los enfermos de
forma no remunerada. La inseguridad alimentaria, la falta de acceso a recursos
naturales y el alza en el precio de los alimentos afecta en diferente forma a
las mujeres que tienden a dejar de atender sus necesidades propias en pos de la
comunidad y su hogar. Otro elemento a destacar es que en momentos de crisis e
inseguridad los niveles de violencia de género aumentan y afecta
desproporcionadamente a las mujeres.
Tercero, los
modelos macroeconómicos que han llevado a estas crisis globales también deben
ser analizados como parte de los obstáculos para el logro de los ODM. Las
organizaciones de derechos de las Mujeres han llamado a un cambio de paradigma
de desarrollo que sea inclusivo, sostenible y justo, que reconozca y valore el
trabajo reproductivo y de cuidado y que permita a todas las personas gozar de
sus derechos (Schoenstein & Alemany, 2011). El modelo económico
neoliberal del que aún no se ha salido, seguirá perjudicando cualquier lucha
contra la pobreza y la igualdad de género. Esto se debe a que su propia
existencia depende de la sobrevivencia de un modelo excluyente y
discriminatorio donde la reducción de costos de producción y flexibilización de
prácticamente todas las esferas de la vida es el leit motiv.
Finalmente,
creemos que hay una serie de factores
transversales que son relevantes
al abordar los ODM y en espacial el ODM 3, a saber:
La falta de datos desagregados por sexo. Muchos de
los vacíos en la implementación del ODM 3 se deben a la falta de inversión y voluntad política para
desagregar datos y elaborar estadísticas. Especialmente en relación a empleo
agrícola y no agrícola, esto cobra más importancia cuando queremos atener las necesidades
de grupos como mujeres rurales, afro descendientes o indígenas. Aún queda mucho
por hacerse en relación a la inversión en infraestructura y políticas económicas
afirmativas para las mujeres. Se necesita fortalecer el acceso y el control de
las mujeres sobre los recursos naturales y productivos. En muchos países
persisten leyes que limitan los derechos de las mujeres a heredar, controlar,
administrar y obtener tierra u otros activos. Finalmente, la Violencia
contra las Mujeres y las niñas. Es necesario colocar la violencia como un tema
central en la agenda de justicia social. Se necesita aumentar la inversión de
recursos financieros en programas, acciones y leyes de igualdad de género. Si
bien hoy se afirma cada vez más que la igualdad de género es central para el
desarrollo, esto no se traduce en mayores recursos y permanece cómo retórica.
Existen esfuerzos como el Fondo ODM 3 (MDG 3 Found en inglés) creado por el Gobierno Holandés que movilizó 70 millones
de Euros. La reciente evaluación del Fondo ODM 3 elaborada por un equipo de AWID (Srilatha Batliwala, Khosnham Hamid, Sarah Rosenhek,
Cindy Clark, Julia Miller Noviembre 2012) constató entre otras cosas que, 5 de los principales
logros que las organizaciones lograron con los aportes financieros del Fondo
durante 2009-2011 fueron: alcanzar un mayor número de mujeres y de nuevas
organizaciones de mujeres especialmente las más marginalizadas, pudieron
ampliar la cobertura geográfica de su trabajo ; se fortaleció el liderazgo de
las mujeres; se realizaron nuevos programas y estrategias y se creó un mayor poder
colectivo entre las mujeres. Pero éstos recursos aunque importantes, no son
suficientes.
En efecto, como dice la evaluación, los recursos que reciben las
organizaciones de mujeres son muy pocos. Según la encuesta de la iniciativa
estratégica de AWID ¿Donde está el Dinero para los Derechos de las Mujeres?, el
ingreso medio de una organización de mujeres es de 20.000 dólares por año,
siendo menos de 13.000 en algunas regiones. Necesitaremos un aumento
significativo de recursos humanos y financieros para asegurar los logros que
hemos obtenido en la lucha por la igualdad de género.
La desigualdad de género es un gran impedimento para
asegurar cualquier progreso entorno a los ODM y a agendas más amplias de
desarrollo, justicia social y sostenibilidad ambiental. Falta aún mucho por
implementarse y respetarse en relación a CEDAW,
la PAM de Beijing, el programa de Acción del Cairo, Durban, Convenciones de OIT,
etc.
Para contestar
a la segunda parte de tu pregunta, debo primero empezar diciendo que en AWID
estamos aún analizando cuáles son las nuevas oportunidades de la llamada nueva
agenda para el desarrollo 2015 ¿cuál
será la diferencia con la agenda que se estableció trece años atrás? Estamos a
la espera de que la ONU tome esta nueva oportunidad y lidere con mayor
contundencia un proceso de aprendizaje sobre los vacios, errores y obstáculos
que mencionaba antes. Es momento de recuperar una agenda de justicia social centrada
en las personas y basada en los derechos humanos, la, libertad, solidaridad e
igualdad para todos y todas. Una agenda de justicia económica y social que
ponga en el centro los debates sobre alternativas al modelo actual de
desarrollo. Una agenda económica y social que aborde las formas de exclusión
que sufren las personas en la participación económica o social debido a su
raza, etnia, religión, género, orientación sexual, edad, discapacidad y a
menudo ubicación geográfica. Nos preocupa que se continúe hablando de
metas, indicadores y progreso sin
abordar las causas estructurales de la inequidad e inestabilidad globales. Nos inquieta
que las consultas regionales y nacionales que se están realizando partan de una
premisa de vulnerabilidad como algo estático y que no se desafíe esto dando más
voz y participación a los grupos excluidos y discriminados. Creo que allí
radicaría parte de la diferencia: impulsar procesos de mayor dialogo con la sociedad civil, con las organizaciones
de mujeres y feministas especialmente, mayor transparencia y rendición de
cuentas múltiple por parte de todos los actores del desarrollo, de parte de los
gobiernos, del sistema financiero global y regional, del sector privado y de la
ONU.
Vemos la Agenda
2015 como una nueva oportunidad para hacer frente a viejos y nuevos desafíos
para la igualdad de género, los derechos de las mujeres y poder alcanzar la
autonomía física, económica, política,
sexual y reproductiva, libre de
toda forma de violencia de las mujeres ( Lydia Alpizar, 2012). [1]
GI.- Poner la igualdad de género,
los derechos de las mujeres y el empoderamiento en el centro de la agenda post
2015 no es fácil. Va más allá de transversalizar, va más allá de definir un
objetivo para las mujeres, va más allá de formular indicadores para los otros
objetivos. ¿Qué hay que hacer entonces para que este sea un tema central?
AS.- Si, en AWID seguimos afirmando que no será una tarea fácil. Cómo
describí en la pregunta anterior, los desafíos son muchos y están
interrelacionados. Estamos en un momento de crisis financiera y económica que prioriza salvar bancos y esto implica
serios retrocesos en derechos humanos. Los temas ambientales y energéticos
también son urgentes. La posibilidad de que la agenda de igualdad de género y
empoderamiento de las mujeres sea subsumida por otras prioridades es algo real.
No creo en caminos fáciles ni respuestas simples a tu pregunta. Aún
estamos revisando las implicancias de participar en el proceso 2015. En los
pasados meses hemos elaborado una contribución a la Consulta sobre
Desigualdades, participamos en la Consulta a la Sociedad Civil para el Panel de
Alto Nivel, consolidamos nuestra participación en la Coalición de Mujeres hacia
el Post 2015 y estamos en coordinación con grupos que trabajan en las Consultas
sobre Gobernabilidad Global y Educación pero con un perfil más bajo. Hay mucha
información que procesar a diario, muchas consultas que se interrelacionan
y poca claridad en los procesos y cuál
será el real impacto hacia la Asamblea General en Septiembre de 2013. Este
panorama no hace fácil el pensar las estrategias. De hecho el desafío es permanente,
especialmente al nivel del lenguaje y los conceptos.
Si me preguntas ¿Cuál es el mejor equilibrio entre el lenguaje de
desigualdades vis a vis igualdad,
derechos y empoderamiento de las
Mujeres? ¿Cuál es la mejor estrategia a seguir? Te podría decir que en AWID
hemos apostado a ir más allá de la llamada estrategia de transversalización (mainstreaming)
desde hace tiempo porque hemos revisado sus limitaciones y sus posibilidades.
Pero aún estamos debatiendo sobre el camino a seguir, porque este depende de
cada contexto, alianzas, oportunidades, desafíos. Es así que al entrar en el
post 2015 también nos cuestionamos sobre las alternativas, cuáles serían los
nuevos marcos de trabajo, las estrategias y conceptos que podemos usar. Para
quienes venimos de varios años de trabajo con gobiernos, multilaterales y con
la sociedad civil sabemos que hay ganancias y costos cuando se apuesta a la
transversalizacion o a otras estrategias. Creo que debemos seguir desafiándonos
en ese debate ahora como lo hicimos en las revisiones de Beijing y Cairo.
Basándonos en nuestras experiencias de trabajo en temas de género en las ares
de desarrollo y revisar el tema de la transversalizacion y otras estrategias de
alianzas coyunturales. Seguramente no estaremos de acuerdo, vendremos de
experiencias muy diferentes y quizás polarizadas. Seguramente necesitemos
recorrer juntas cómo hemos vivido la estrategia del “gender mainstreaming” y
cuáles han sido los desafíos en el camino: la pérdida del uso de la palabra
feminismo para mi es clara en esos espacios transversalizados.
Me viene a la memoria el debate que publicamos en el 2004 sobre el tema de la transversalización [2], en
ese entonces se plantearon algunas
sugerencias, a saber:
Generar mayor apoyo en relación a los derechos humanos de las Mujeres. Tenemos
que generar mayor concientización capacidades y estrategias de rendición de
cuentas, especialmente con nuevas generaciones o nuevas alianzas para combatir
la discriminación y el estigma que sufren las mujeres a diario. Tiene que haber un esfuerzo de tolerancia cero frente a la impunidad con
la que se desdibuja o se distorsiona la transversalizacion de género. Y seguir
apoyando y fortaleciendo el trabajo de incidencia y de influencia política de
organizaciones y redes de mujeres ( Sandler, Joanne)
Creo que la tarea aun está pendiente: aún queda mucho por debatir sobre
la validez e importancia del trabajo que hacemos a diario vis a vis las experiencias recientes de vaciamiento de agendas y su
despolitización. Los logros que hoy tenemos son debido a esa apasionada y
comprometida perseverancia de muchas mujeres que han luchado y han puesto el
cuerpo para construir una agenda de igualdad de género y de derechos de las
mujeres. Necesitamos atraer nuevas generaciones y nuevas
alianzas para re pensar y autocriticarnos y poder pensar caminos hacia
adelante.
Creo
que el post 2015 también tiene que ser una oportunidad para que el movimiento
de mujeres y feminista vaya más allá de pensar en una meta u objetivo. Tenemos
que ser más ambiciosas y autocríticas. Es urgente dedicar espacios para revisar
las estrategias y prácticas sobre el uso de los conceptos y palabras que se
utilizan en los debates sobre desarrollo y ver cómo esos conceptos nos ayudan o
nos obstaculizan en nuestro proyecto feminista.
Creo
que desde AWID podemos contribuir junto a otras y otros a revisar y recuperar
la naturaleza más radical del concepto de transversalización (mainstreaming)
sin perder de vista nuestra agenda propia. Muchas/os de las y los colegas con
los que trabajamos como aliadas y aliados en varios espacios están descubriendo
las vinculaciones entre igualdad de género, pobreza y desarrollo. Muchas y
muchos lo hacen desde un lugar más conservador. Yo veo en eso una oportunidad
de cambio, de facilitar procesos de reflexión para fortalecer la posibilidad de
que sus acciones sean transformadoras. Necesitamos recuperar los aprendizajes
sobre la transversalización (mainstreaming) y analizar experiencias más
radicales donde las dimensiones de género, clase, raza, etnia, edad,
orientación sexual sean incluidas.
GI.- El proceso de
debate post 2015 se plantea como un proceso de amplia inclusión de la
ciudadanía en varios niveles. ¿Cómo crees que se puede fortalecer las voces de
los movimientos feministas en estos espacios, para que sus prioridades y
demandas sean una parte central del marco de desarrollo que se acuerde?
AS.- Precisamente, el tema del enfoque
de participación y consulta de la sociedad civil en su conjunto ha sido uno de
los principales temas de discusión internamente en AWID y con grupos dentro de
la Coalición de Mujeres hacia el post 2015 y con otros grupos.
Hasta el momento el enfoque no ha sido
adecuado ni claro. La definición de quiénes participan en qué procesos; quiénes
son consultadas y consultados directamente; cómo se ha obtenido la información
sobre las necesidades de los grupos excluidos y discriminados; la limitación en
las respuestas, la definición de las preguntas, son algunos de los elementos
que hacen a una experiencia no esperable ni recomendable de trabajo con la ONU.
El reciente ejercicio de participación
en la Consulta para el Panel de Alto Nivel implicó un esfuerzo importante para
descifrar el tipo de lenguaje que se estaba usando y cómo poder contribuir
positivamente a estos procesos.
AWID ha participado en innumerables
oportunidades en procesos de la ONU directamente o recomendando otras personas
o grupos. Estamos ciertamente críticas de cómo esto se ha llevado a cabo. En
AWID creemos en una ONU democrática que promueva una consulta significativa que
implique la participación real de los grupos más afectados.
Al momento de responder esta pregunta
aún no hay claridad sobre cómo será el proceso de negociación entre los estados
miembros de la ONU para acordar la agenda de desarrollo más allá del 2015.
Hasta el momento esto ha sido una
experiencia muy diferente a lo que estamos acostumbradas en CSW, Asambleas
Generales, etc.
Los grupos y redes de mujeres agrupadas
en la Coalición de Mujeres post 2015 (Women´s Coalition post 2015) hemos denunciado esta falta de transparencia y
claridad desde el comienzo. Nos hemos acercado a ONU Mujeres para cooperar y
pensar un proceso de consulta apropiado para ampliar el alcance y participación
significativa de las más diversas mujeres. El objetivo es pensar mejor como
reflejar la multiplicidad de voces, regiones y conocimientos
Finalmente me parece oportuno reiterar
algunas de las recomendaciones que incluimos en nuestro documento a la consulta
sobre Desigualdades:
En AWID tenemos la preocupación de que los
debates se limiten a definir metas y eso recaiga en una falta de energía e
interés en dedicarse a temas más fundamentales
como los nuevos modelos de desarrollo o
el reconocimiento de que hay otras metas y compromisos más amplios que aún no
han sido alcanzados.
Estamos convencidas de que debemos pensar en
un Nuevo marco de desarrollo que incluya
los aprendizajes del pasado y que cuestione los modelos de desarrollo que hoy
dominan las decisiones económicas, las relaciones con la naturaleza y entre los
seres humanos.
Creemos que se necesita una reorientación y
colocar en la mesa la pregunta de: ¿qué tipo de desarrollo y organización económica apoya mejor la igualdad
de género y los derechos humanos?
A partir de nuestro trabajo, quisiera
destacar algunas de las recomendaciones que esperamos sean tomadas en cuenta
por Naciones Unidas para el proceso 2015:
- Cualquier agenda de desarrollo debe estar basada en el marco de los
derechos humanos.
- El desarrollo debe ser sustentable aplicando una perspectiva eco
sistémica para hacer frente a los problemas mundiales.
- Las políticas y prácticas de desarrollo deben enfrentar las
injusticias del modelo neoliberal y de las sociedades patriarcales. La
previsión social debe ser reconocida como un elemento clave de desarrollo,
dando visibilidad a todas las formas de trabajo no remunerado.
- Diversos grupos están explorando alternativas sistémicas a partir
de la cuales se pueden aprender y adaptar al revisar nuevas formas de
desarrollo más allá del crecimiento económico
- Ir más allá de los
indicadores de PBI, así diversas comunidades pueden reclamar sus propios
indicadores de bienestar y sustentabilidad que respondan a sus realidades (y
aún respetando los derechos humanos universales).
- Aplicar responsabilidad y rendición de cuentas múltiples, que
reconozca e incluya distintos actores del desarrollo como la sociedad civil,
parlamentarios, gobiernos locales, sector privado y otros , trabajando a
distintos niveles y basarse en mecanismos de rendición de cuentas dentro del
sistema de derechos humanos de ONU que permita la participación de la sociedad
civil.
- Finalmente reitero que toda consideración sobre la igualdad de
género y los derechos humanos de las mujeres requiere que se atienda diferentes
dimensiones de la autonomía de las mujeres: autonomía económica, política, una
vida libre de violencia, y autonomía sexual y reproductiva (Alpízar Durán,
2010).
Creemos que las organizaciones de Mujeres y
feministas deben ser actoras centrales en estos debates. Esperamos que se abran
más oportunidades de diálogo que lleve a construcciones fundacionales para un desarrollo sostenible, inclusivo y
justo para todas las personas.
GI.- Según algunos
análisis existe el riesgo que la igualdad entre hombres y mujeres, no sea un
objetivo en la próxima definición de los Objetivos de Desarrollo Sustentable o
Sostenible (ODS). ¿Qué opinas al respecto?
AS.- Creo
que el desafío está en poner al frente y
en el centro el marco de derechos humanos y un sistema económico, político, social
y ecológico que funcione para las personas y el planeta. Las recomendaciones de
Beijing, Cairo, Viena, Durban, son también esfuerzos por cumplir con los derechos
humanos de acuerdo con el PIDESC (Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales) y por tanto no deberían excluirse de ningún acuerdo
global sobre objetivos de desarrollo.
En
AWID creemos que ninguna definición de metas de desarrollo sustentable estará
completa si no se piensa en las metas de
justicia económica, climática, social y de género. No creo que sea una
cuestión de tener la igualdad de género como un objetivo sino asegurar que se
consideren aspectos de los derechos humanos en la definición de los límites
para conseguir la sustentabilidad de los recursos.
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