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Campaña "Únete" Ir a nota principal


"El alto a la impunidad todavía es un reto"
Por Sandra Chaher

En febrero de 2008, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, lanzó la campaña global Únete para Poner Fin a la Violencia contra las Mujeres, en respuesta a un consenso internacional propicio para eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas. La campaña hace un llamado a los gobiernos, a la sociedad civil, al sector privado, a los medios de comunicación y al propio Sistema de Naciones Unidas para trabajar de manera conjunta en la prevención y eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas. Sus objetivos prioritarios son: establecimiento e implementación de leyes nacionales, adopción e implementación de planes de acción multisectoriales, institucionalización de sistemas de análisis y recolección de información, lanzamiento de campañas nacionales y locales, sistematización de acciones de prevención y sanción de la violencia sexual en situaciones de conflicto.

La Campaña está permitiendo generar una perspectiva cohesionada y estratégica del enfoque de las Naciones Unidas para avanzar en la eliminación de la violencia contra las mujeres
señala Nadine Gasman, directora de la Campaña-.
T
odos los países latinoamericanos y caribeños han reportado alguna intervención que han realizado aprovechando el impulso que ha supuesto esta Campaña para convocar a diversos actores.”


 

- La campaña apela a los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado, los medios de comunicación y al propio Sistema de Naciones Unidas para reducir la violencia de género. ¿Cuáles de estos sectores mostraron mayor compromiso y cuáles aún se muestran poco sensibles?
- Los movimientos de mujeres y las feministas han sido quienes primero han visibilizado este tema y lo sacaron de la esfera privada, han sido aliadas fundamentales en la incidencia política. Y también el Sistema de Naciones Unidas ha estado implicado desde el inicio de la Campaña. Los Estados se han sumado mediante los lanzamientos nacionales realizados, aprovechando la vocería del Secretario General; sin embargo, se debe trabajar más sobre el tema de la impunidad. En cuanto a los medios de comunicación, han visibilizado un problema social poniéndolo en agenda, pero tenemos que preguntarnos de que manera dan la información, ya que dependiendo del enfoque que se ofrezca puede incidir positiva o negativamente en las situaciones de violencia contra las mujeres. Deben mostrar que no es un problema personal sino un problema social y político de primer orden. También el sector privado está teniendo un rol importante. Debemos tener en cuenta que para acabar con la violencia contra las mujeres debemos unirnos todos y todas.
¿Cuáles son los principales desafíos en la región en relación a la violencia de género? ¿En qué aspectos se avanzó y cuáles deben aún ser trabajados?
- En América Latina y el Caribe los índices de violencia contra la mujer son alarmantes. En Brasil, cinco mujeres son gravemente maltratadas por hombres cada dos minutos y 10 mujeres murieron cada día a manos de sus parejas o ex parejas en el último año, según el Ministerio de Salud. El alto a la impunidad todavía es un reto, un gran número de casos sigue sin castigo lo que da pie a que este tipo de violencia continúe. La prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas sigue siendo una asignatura pendiente.
- ¿Cómo se explica que varios países de la región tengan los índices de feminicidios más altos del mundo? ¿Esto se vincula a una mayor naturalización de la violencia a nivel social? Si fuera así, ¿por qué nuestras sociedades tienen esta mayor tolerancia?
- Tiene que ver con factores de carácter social y cultural, con cómo nos socializamos, como crecemos con la idea de qué significa ser “hombre” y ser “mujer”, tenemos que acabar con los estereotipos de género, con la cultura machista. A los hombres se les fomenta tradicionalmente la fuerza física, la agresividad, el dominio; a las niñas, en cambio, se las enseña a ser sumisas, a evitar la confrontación, a sentirse inseguras en los espacios públicos. Esto tiene sus implicaciones para la violencia, tanto a la hora de vivirla, ejercerla o incluso de percibir la inseguridad. Es muy importante transformar estos modelos de comportamientos masculinos y femeninos y construir nuevos modelos de masculinidad y feminidad. Sin tomar esto en cuenta, las acciones por reducir la violencia serán parciales.

 

 

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