En estos años, la violencia contra las mujeres ha pasado de ser una práctica aceptada socialmente a ser una grave violación de los derechos humanos. Sin embargo, a pesar de los acuerdos internacionales, los esfuerzos estatales y regionales, la concienciación y las campañas que llenan los espacios estos días, en América Latina y El Caribe y en el mundo, las mujeres y las niñas siguen siendo víctimas de violencia.

  • La mitad de las mujeres ecuatorianas asesinadas en 2008 murieron a mano de su pareja o ex pareja, en la mayoría de los casos en su propia casa (CEPAL, 2009).
  • Casi 4 de cada 10 mujeres bolivianas sienten que su pareja ejerce distintas formas de control sobre su comportamiento, relaciones y vida (CEPAL, 2009).
  • El 67% de las mujeres mexicanas han vivido incidentes de violencia por parte de su pareja o de otras personas en su familia, en la comunidad, en el trabajo o en la escuela (Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, 2006).
  • Una de cada 10 mujeres salvadoreñas ha sufrido violencia sexual, la mitad de ellas antes de haber cumplido 19 años (Encuesta Nacional de Salud Familiar 2008).
  • De los 2920 homicidios de mujeres registrados en Guatemala en los últimos 5 años, solamente se informaron 186 detenciones, lo cual equivale a una tasa de impunidad del 94% (CEPAL, 2009).
  • Se estima que 50.000 dominicanas trabajan en la industria del sexo, principalmente en Europa, muchas de las cuales podrían ser víctimas de trata internacional con fines de explotación sexual (CEPAL, 2007).
  • El 36% de las mujeres en situación de desplazamiento en Colombia han sido forzadas a tener relaciones sexuales con desconocidos (Ministerio de Protección Social de Colombia, 2003).
  • Todos los actores del conflicto colombiano utilizan la violencia física, psicológica y sexual contra las mujeres como estrategia de guerra (Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 2006).


¿Sabemos qué está pasando en la región?

Para visibilizar, para denunciar y para erradicar esta situación uno de los puntos de partida, que es a la vez uno de los puntos débiles en la región, es contar con información rigurosa que permita construir indicadores que dibujen el fenómeno de manera integral, ya que el registro y conocimiento de la situación hará más eficaces las respuestas.

Uno de los objetivos de la Campaña del Secretario General pretende apoyar el establecimiento de sistemas de recolección y análisis de datos, sobre las diversas modalidades de violencia hacia las mujeres y niñas, dado que en la región no existen sistemas de registro unificados que permitan conocer la magnitud de la violencia contra las mujeres.

La Comisión de Estadísticas de las Naciones Unidas aprobó en febrero de 2009 un set de indicadores que en su conjunto permiten dar cuenta del estado de situación (prevalencia e incidencia) de la violencia contra las mujeres en el mundo:

a) Tasa general y por grupo de edad de mujeres que fueron víctimas de violencia física en los últimos 12 meses, por nivel de gravedad de la violencia, por relación con el perpetrador o los perpetradores y por frecuencia;

b) Tasa general y por grupo de edad de mujeres que fueron víctimas de violencia física en alguna ocasión a lo largo de su vida, por nivel de gravedad de la violencia, por relación con el perpetrador o los perpetradores y por frecuencia;

c) Tasa general y por grupo de edad de mujeres que fueron víctimas de violencia sexual en los últimos 12 meses, por relación con el perpetrador o los perpetradores y por frecuencia;

d) Tasa general y por grupo de edad de mujeres que fueron víctimas de violencia sexual en alguna ocasión a lo largo de su vida, por relación con el perpetrador o los perpetradores y por frecuencia;

e) Tasa general y por grupo de edad de mujeres que fueron víctimas de violencia sexual o física por parte de su pareja actual o ex pareja en los últimos 12 meses, por frecuencia;

f) Tasa general y por grupo de edad de mujeres que fueron víctimas de violencia sexual o física por parte de su pareja actual o ex pareja en alguna ocasión a lo largo de su vida, por frecuencia.

El Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y El Caribe, de la CEPAL incorpora además la existencia o no de datos que permitan calcular un séptimo indicador referido a muerte de mujeres: Muerte de mujeres ocasionada por su pareja o ex pareja íntima: número absoluto y tasa (por cada 100.000 habitantes) de mujeres de 15 años y más víctimas mortales de su pareja o ex pareja íntima.



En general, ningún país de la región cuenta con toda la información necesaria para la construcción de los indicadores propuestos. La información sobre la muerte de mujeres es el aspecto más registrado, y sin embargo en numerosas ocasiones aún se recurre a los registros de prensa por no existir un sistema institucionalizado de las muertes de mujeres por parte de sus parejas.

Según el estudio de la CEPAL, en América Latina y El Caribe únicamente está disponible el 48,5 de esta información sobre violencia contra las mujeres, y la información proviene mayoritariamente de encuestas y estudios, cuyo órgano emisor es el Estado.

Según este mismo estudio, teniendo en cuenta el sub-registro de datos que existen, las mujeres sufren principalmente violencia sexual, pero no siempre se considera o se registra el vínculo entre la persona que ejerce este tipo de violencia y su víctima. La violencia más visibilizada y registrada en los últimos años ha sido la violencia dentro del espacio privado, de tal manera que ha quedado casi invisibilizada la violencia contra las mujeres en el espacio público.

Prácticas interesantes:

  • Costa Rica cuenta con un sistema de indicadores que incluye el femicidio
  • Uruguay existe un Observatorio de Delincuencia y Criminalidad que ha logrado constituirse en el barómetro nacional sobre la violencia -incluida la violencia contra las mujeres- aunque con información aún insuficiente para la construcción de indicadores.

En la mayoría de los países de América Latina es posible obtener información en relación al tipo de violencia (especialmente violencia física —cuya máxima gravedad alcanza en el asesinato de mujeres— y la violencia sexual), la edad de la víctima y la relación con el perpetrador. Otras variables como la frecuencia de la violencia –cuestión clave en algunas legislaciones nacionales, como la de Chile, para definir el delito de maltrato habitual-, la distinción del período de ocurrencia de la violencia están aún en un nivel de bajo registro. En el Caribe la situación es aún peor, ya que en la mayoría de los países sólo se consigna el tipo de violencia perpetrada.

Fuente: CEPAL. Serie Mujer y Desarrollo. "Estudio de la información sobre la violencia contra la mujer en América Latina y El Caribe". Lorena Fries y Victoria Hurtado. Santiago de Chile. Marzo de 2010

 

Fuentes destacadas para conseguir datos sobre violencia contra las mujeres en la región

Estudios y Documentos de la CEPAL
 
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