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Los sistemas políticos en nuestra región han excluido históricamente a las mujeres –y a los pueblos originarios y afrodescendientes- lo que se ha traducido en una baja participación pero también en una poca, marginal o nula inclusión de sus demandas en la política. Esta exclusión es un factor desestabilizante, debilitador y cuestionador de las democracias latinoamericanas. Si entendemos, como plantea el PNUD (2002), que la gobernabilidad democrática es aquella que respeta los derechos humanos, vela por la igualdad y no discriminación, por la transparencia y la participación en la toma de decisiones, es equitativa y responde a las necesidades de la sociedad, promoviendo el Estado de Derecho, nuestras sociedades deberían colocar la igualdad de género como un aspecto y un objetivo central de su proyecto político y social por una razón de justicia y equidad social, pero también por el bien de sus democracias.
En los últimos años, los avances legislativos se han traducido en avances numéricos importantes en la participación política de las mujeres en algunos países. Estos avances no están exentos de limitaciones y obstáculos, e incluso algunos retrocesos. Pero, sin duda, hay avances. Más difícil ha sido prosperar en la incorporación efectiva y real de los principios de igualdad de género en las políticas públicas y en las estructuras del Estado.
La aspiración que ya ha quedado establecida en compromisos regionales como los consensos de Quito y Brasilia, es lograr democracias paritarias. Para ello, es preciso mejorar los marcos constitucionales y legislativos pero sobretodo garantizar la implementación de las leyes y de los mecanismos de vigilancia que aseguren su efectividad. Las acciones positivas siguen siendo necesarias para superar las barreras que afrontan las mujeres para su efectiva participación. Además, es necesario lograr que las demandas de las mujeres se conviertan en demandas sociales amplias a través de procesos de sensibilización, comunicación, capacitación pero también de mecanismos de sanción o de no tolerancia a conductas, actos y manifestaciones hostiles a la participación de las mujeres en los espacios políticos.
Pero esta fotografía tiene muchos detalles. Veamos algunos de ellos:
Qué está haciendo el PNUD
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La Gobernabilidad Democrática es una de las cuatro áreas de trabajo del PNUD. La Estrategia de Igualdad de Género 2008-2013 “Empoderadas e iguales” plantea el enfoque de trabajo en esta área y las principales metas en este periodo, si quieres saber más pincha aquí.
En América Latina y el Caribe, el PNUD ha planteado como una prioridad para este periodo la representación política de las mujeres y la promoción de reformas del Estado que conduzcan a la igualdad de género. Esto se concreta en el trabajo que se está haciendo a nivel regional y en los diferentes países de la región.
- Visita nuestro mapa de iniciativas para ver los proyectos que se están llevando a cabo en este tema en los diferentes países, pincha aquí. - A nivel regional, el Área Práctica de Género del PNUD está enfocando sus esfuerzos a:
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Facilitar la coordinación entre actores que promueven la participación política de las mujeres en la región.
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