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La incidencia política, una herramienta de poder colectivo feminista
Desde la teoría feminista, la ciudadanía plena va más allá de la existencia de derechos y capacidades para ejercerlos en los ámbitos político, social y económico. Requiere además, para construir una auténtica democracia, que una proporción significativa de las y los ciudadanos ejerza efectivamente su ciudadanía. Así, la democracia sustantiva ha de garantizar que las mujeres sean sujetas activas de pactos y no simplemente objeto de políticas públicas.
A través de la incidencia política feminista, las organizaciones han buscado resolver problemas específicos de la agenda feminista, mediante cambios concretos en políticas y programas, pero también construir poder colectivo de las mujeres para participar en la creación de un nuevo pacto social con nuevas formas de hacer política. Constituye además una herramienta que contribuye a la democracia y a una cultura política más transparente.
La incidencia política requiere de estrategias diversas implementadas a los largo del tiempo con mucha creatividad y persistencia. Algunos ejemplos son la abogacía (promoción y defensa pública), el cabildeo, la realización de campañas y la generación de conciencia pública en las organizaciones de la sociedad civil. Los recursos de la incidencia van desde el empleo de formas de participación institucional (participación en consejos, comités de consulta, foros públicos, campañas cívicas, etc.) hasta las más variadas formas de movilización y presión social (huelgas, manifestaciones, festivales, etc.). Ver más
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