
La seguridad humana es imprescindible para que las personas puedan ampliar sus opciones de desarrollo de forma segura y libre. Por lo tanto, garantizar la seguridad y libertad de la ciudadanía es el deber más inmediato de los Estados (PNUD, 2009a). De hecho, la creciente inseguridad es una de las principales preocupaciones de los países latinoamericanos y una de las áreas principales de acción pública; sin embargo, la mayoría de los estados no toman en cuenta el enfoque de género en sus políticas de seguridad. ¿Por qué?
Es evidente que mujeres y hombres viven, ejercen y perciben la violencia e inseguridad de manera diferente, debido a la construcción de las identidades de género y las desigualdades que existen en nuestra sociedad. Negar esta realidad significa hacer análisis parciales y sesgados y poner en marcha políticas y programas de seguridad ineficientes, ineficaces e injustos.
(Ver seguridad ciudadana) Si queremos responder adecuadamente a la problemática de la inseguridad, precisamos de buena información para tomar decisiones políticas (contar con información desagregada), tener interés y capacidad para analizar el fenómeno desde la perspectiva de género (considerar las diferentes amenazas y delitos que sufren mujeres y hombres por razón de género y profundizar en las causas que las ocasionan) y tomar en cuenta todo lo anterior para guiar la actuación para prevenir, atender y controlar las infracciones y violaciones a la seguridad de mujeres y hombres, en los diferentes ámbitos y ciclos de su vida.
Hay un trasfondo de problemas estructurales que no se solucionan con iniciativas aisladas. Es importante apostarle a estrategias de prevención y de cambio social orientadas a la transformación de nuestra sociedad (generar nuevos patrones igualitarios y no violentos de ser hombre y ser mujer), de atención (la respuesta a la ciudadanía –y en especial a las mujeres- tiene que ser inmediata y efectiva pues no hacerlo tiene costos vitales, sociales y económicos) y de acabar con la impunidad que existe sobre todo en casos de violencia contra las mujeres.
Este tema tiene múltiples matices que desarrollamos en las siguientes secciones:
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Seguridad ciudadana •
Violencia contra las mujeres •
Reforma institucional •
Acceso a la justicia •
Conflictos armados
Qué está haciendo el PNUD
La Prevención de Crisis y Recuperación es una de las cuatro áreas de trabajo del PNUD. La Estrategia de Igualdad de Género 2008-2011 “Empoderadas e iguales” plantea el enfoque de trabajo en esta área y las principales metas en este periodo, haz click aquí. En América Latina y el Caribe, el PNUD ha planteado como una prioridad el fortalecimiento de capacidades de gobiernos regionales, nacionales y locales para asegurar la seguridad ciudadana a través del desarrollo de capacidades, la promoción del profesionalismo en las fuerzas policiales desde un abordaje basado en los derechos humanos, y la promoción de espacios de participación y control ciudadano en la gestión de la seguridad. Esto se concreta en el trabajo que se está haciendo en los diferentes países y a nivel regional. Visita nuestro mapa de iniciativas para ver los proyectos que se están llevando a cabo en este tema en los diferentes países, haz click aquí. A nivel regional, el Área Práctica de Género del PNUD está enfocando sus esfuerzos a fortalecer las capacidades nacionales para transversalizar la perspectiva de género en las políticas e instituciones de seguridad. Y está desarrollando las siguientes líneas de trabajo:
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