Entrevista a Julieta Paredes

La compañera boliviana, Julieta Paredes, estuvo participando en el XI Encuentro Feminista en México. Feminista comunitaria, autónoma y lesbiana. Forma parte de la “Comunidad Mujeres Creando” desde los orígenes de la misma, un movimiento feminista que apuesta firmemente por un nuevo sistema de organización basado en la comunidad y la transformación revolucionaria. Julieta nos cuenta en qué consiste la propuesta de feminismo comunitario y cómo visualiza el feminismo del mañana.

¿Si el feminismo fuera una fotografía que crees que representaría?

Sería una fotografía de la madre naturaleza en la cuál estaría una comunidad reuniéndose y deliberando, comiendo, bailando y festejando.

¿Cuál es tu trasgresión favorita?

El sexo con mi pareja, que es mujer.

¿Y cuál es tu utopía feminista?

Que podamos construir desde nuestros cuerpos de mujeres una propuesta de sociedad en la cuál recuperemos la comunidad, para superar el individualismo que nos ha impuesto el patriarcado, cuyo desarrollo ha sido neoliberal y que ahora no pueda reciclarse. Y que hagamos esa transformación desde nuestros cuerpos de mujeres, donde las mujeres y los hombres o como quiera llamarse cada quien, vivamos felices en armonía y ya no tengamos necesidad del feminismo. Porque el feminismo ha de ser algo histórico, algo que tiene que terminar, ya que es una lucha contra un sistema de opresión y por tanto el fin del feminismo significaría que hemos derrotado el patriarcado. Quisiera que tengamos entonces la comunidad de la heterogeneidad, la comunidad de las mujeres, de los hombres y de la madre naturaleza.

 

¿Cómo te identificas?

Como feminista comunitaria, lesbiana y aymara de Bolivia, [hay aymaras de Perú y aymaras de Chile], y nieta de aymaras nacida en la ciudad.

Cuéntanos cómo nació la comunidad mujeres creando y cuál es la propuesta que están trabajando

La comunidad Mujeres creando nace en el 90 cuando participamos en el Encuentro de San Bernardo. Yo provenía de la izquierda y me gustó mirar esa diversidad de mujeres que venían de diversos lugares, discutiendo en una plenaria que recoge todas las plenarias que se hacen, y que es algo que no ocurre en la izquierda, sino que se centra en la mayoría y no importan las opiniones de la minoría. Entonces me pareció maravillosa la metodología y el respeto que había entre nosotras a pesar de las diferencias.

A partir de ese momento nosotras, desde nuestra realidad de mujeres bolivianas, empezamos a construir un feminismo que tiene como instrumento de lucha la creatividad, por eso nos llamamos Mujeres Creando, porque siempre estamos creando y recreando de tal forma que nuestra creatividad no puede ser nunca agarrada por el sistema.

En el año 2002 nos dividimos y a partir de entonces unas son Mujeres Creando y otras somos la Comunidad Mujeres Creando. La razón por la que nos dividimos tiene que ver con nuestra visión como movimiento, que puede usar las formas estéticas y que puede utilizar la creatividad como instrumento de lucha, pero nunca hemos pretendido ser artistas. El propio sistema no nos pudo convencer ni con dinero, ni con trabajo o con lujos, pero si pudo con la soberbia de ser artistas. El otro grupo se dedica a eso, va a bienales, viaja internacionalmente, etc. Sin embargo en nuestro propio país nadie nos conocía, en las áreas rurales nuestras hermanas no sabían lo que hacíamos y esto nos pareció una contradicción, ya que no habíamos hecho Mujeres Creando para estar en la vidriera de Bolivia.

Entonces desde el año 2002, nos dedicamos a construir en nuestro pueblo y recién hemos tenido una primera salida a Chile y de Chile aquí. Hemos pasado seis años construyendo y de esta construcción nace esta propuesta que se llama Feminismo Comunitario que hemos creado con nuestras hermanas en las comunidades y las áreas rurales.
Se trata de un giro epistemológico, porque con Mujeres Creando, como feministas anarquistas dentro del gran espacio de la autonomía que contestó a la institucionalización del feminismo en el año 96, nos veníamos construyendo de esta forma. A partir de ahora tenemos un pensamiento propio que no sólo es de Mujeres Creando sino que pertenece a la Asamblea en Bolivia y también está en el campo, en la ciudad, en el alto, en Sucre, en Cochabamba, etc. Y por tanto estamos construyendo movimiento.

Esta propuesta tiene que ver básicamente con que nosotras no nos posicionamos como Europa frente al hombre a través del feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia, aunque es el feminismo del que hemos bebido también nosotras y no vamos a escupir en nuestro pasado. Dicho feminismo parte de la revolución francesa, cuando se forma la República y a partir de esa concepción machista de los derechos ciudadanos de la libertad, la igualdad y la fraternidad, para los hombres, Olimpia de Gouges, Luis Michelle, etc, comienzan a decir, que si habían luchado igual que los hombres por qué no iban a tener derechos ciudadanos igual que ellos. Entonces ellas inician esa lucha que tiene que ver con ese nuevo pararse frente al hombre que se plantea como paradigma de la nueva sociedad revolucionaria, por que por supuesto la burguesía era revolucionaria. De esta forma se paran y se definen como iguales o diferentes, dando lugar a lo que viene a ser el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia.

Nosotras no estamos partiendo de ese pararnos frente al hombre porque consideramos que en las relaciones transnacionales, capitalistas, neoliberales, racistas, norte-sur, etc. no podemos hablar solo de ese momento, ya que esa misma mujer que se paró frente a su hombre francés, es usufructuadora de los beneficios de las colonias francesas en África y ellas no se manifestaron allí como feministas. Tampoco el feminismo se ha preocupado hasta ahora de la migración, excepto tal vez algunas feministas que se preocupan por las latinoamericanas doctoras, sociólogas, etc. que van a trabajar a sus casas y a limpiar sus baños.

Entonces lo que hacemos desde el feminismo comunitario es replantear este paradigma y construir desde los cuerpos de las mujeres, pero posicionando en el imaginario, en la utopía, al hombre a nuestro lado. No a cualquier hombre, al hombre de la comunidad, al hombre de las comunidades. Entender que él es mi hermano, que tenemos luchas comunes, que tenemos una comunidad, que no es la lucha entre él y yo, sino que se trata de nuestra pelea contra el racismo, contra el fascismo, y también debería ser contra la heteronormatividad.

Por tanto se trata de colocarlo al lado y para ello hemos utilizado un instrumento que viene de la cosmovisión andina. Según nuestra cosmovisión el mundo es par, no pareja. El patriarcado machista indigenista, convierte esa visión de nuestra cultura en pareja heterosexual, pero nosotras estamos rescatando el simbólico del par. La lucha la vamos a hacer mujeres y hombres, pero para ellos no necesito acostarme con ellos. Entonces planteamos un otro lugar desde donde construir. Ahora esa lectura patriarcal, machista, heterosexista de la pareja, además nos plantea un esquema de pareja cabeza abajo, donde el hombre está arriba y la mujer está abajo.

Entonces la acción feminista según nuestra redefinición del feminismo, es la lucha de cualquier mujer en cualquier parte del mundo y en cualquier momento de la historia que se haya revelado contra el patriarcado. Por lo tanto no empieza en 1789 con la Toma de la Bastilla, sino que tenemos una historia larga, una memoria larga de lucha. Desde ahí empezamos históricamente con la memoria, recuperando nuestra cultura andina del par, aceptando que el par está patriarcalmente instituido y planteándoles también a los hombres su acción antipatriarcal.

Hago un paréntesis, porque en este feminismo de la igualdad y la diferencia, lo que hacen las feministas occidentales al posicionarse frente al hombre es definir que los problemas de las mujeres son y deben ser solucionados por las mujeres y en consecuencia resulta que para que se garantice la no violencia contra las mujeres en las calles, las feministas necesitan de policías con enfoque de género o policías feministas. Pero si nosotras entendemos que el feminismo es una propuesta también para ellos, ellos entienden que también deben trabajar desde el feminismo con sus cuerpos, pero en su espacio, no venirse a meter al espacio históricamente construido por las mujeres.

Entonces el feminismo comunitario plantea una metodología descolonizadora, despatriarcalizadora, desneoliberalizadora. Ellos deben trabajar en sus espacios y cuando estemos en la comunidad compartiremos desde la comunidad. Pero nosotras necesitamos nuestros espacios y ellos necesitan el suyo y entender qué es ser hombre, porque nunca se han parado a pensarlo, y la nueva masculinidad lo que hace es agarrar utilitariamente lo nuestro y aprender a llorar, y entonces ahora consiste en, además de mantenerlos, ¿darles el hombro para que lloren?

Así vamos construyendo, y este pensamiento es muy bien recibido en las comunidades.

¿Cuál es la reacción de hombres y mujeres, que no conocían la Comunidad Mujeres Creando, cuando llegáis a las comunidades con esta metodología?

Más allá del nombre de la Comunidad Mujeres Creando o de la Asamblea Feminista, nosotras vamos como personas y hablamos con toda la comunidad. Por supuesto hay hombres machistas hasta el punto de ser peligrosos, pero como mucho se pueden encontrar dos en una comunidad de doscientos. La mayoría entiende que deben poner de su parte en esta lucha porque en el campo, al contrario del estereotipo que se tiene, los hombres están menos ocupados por el pensamiento colonial, son miedosos, son hombres tímidos, hombres dominados, y cuando les decimos que como mujeres vamos a recuperar los saberes de nuestras abuelas y tatarabuelas, ellos proponen recuperar también los saberes de los abuelos, pero también buscan el legado de sus propias abuelas, madres y tías y es bien lindo ver cómo se sensibilizan. Incluso hemos realizado talleres en los que los hombres se paran y comparten el miedo que les daba cuando eran niños que su padre pegara a su madre. Esto supone un gran cambio porque son los propios hombres lo que regulan a los hombres y se comprometen al punto de asumir el cuidado de las guaguas [bebés] y cocinar en cada comunidad. No es fácil, porque asumen un ratito y luego no lo hacen. Es una trasformación lenta pero real.

Se trata de un proceso de cambio que ha realizado el pueblo, que no le pertenece al MAS ni a Evo. Evo está ahí porque el pueblo lo ha puesto, no es nuestro papá y es machista, pero no es lo mismo un machista indio que un machista como el Goñii que era un neomachista. Evo ha tomado ahora como marco conceptual de las políticas públicas para las mujeres en los próximos cinco años el feminismo comunitario y no solo lo vamos a trabajar nosotras, sino que todo el país debería empezar a trabajar con esta metodología. Es un logro muy grande.

Las feministas institucionalizadas nos acusan a las autónomas de nos ser realistas, de no saber negociar, pero hay que saber con quién, cómo y qué planteamos. El Plan Plurinacional de las Mujeres para Vivir bien, que así se llama, está conceptualizado no para fortalecer el Estado ni al gobierno, está conceptualizado para fortalecer a las comunidades y que las comunidades exijan su participación en los presupuestos desde sus municipios, en sus provincias, en sus departamentos y por último en el gobierno. Las comunidades van a definir cuales son los índices con los que van a trabajar cada año, cuáles son los problemas más acuciantes para esas comunidades, y no que el gobierno venga a copiar las políticas que el Banco Mundial ha determinado y a hacer cumplir los índices mínimos a los que luego los Estados debe rendir cuentas internacionales. ¿Por qué preocuparnos del Banco Mundial si este no conoce nuestras comunidades ni nuestros problemas? Y a eso se han supeditado siempre las institucionales, al Fondo Monetario y al Banco Mundial, a sus dictámenes sus índices y políticas. Pero nosotras hemos dicho no, y hemos presentado nuestro marco conceptual y nuestro marco de política pública diseñada desde abajo.


“Yo creo que nos hace bien posicionarnos y saber quienes estamos a cada lado. Yo no voy a prohibirle a una feminista que se llame feminista, pero quiero saber si ésta feminista no quiere una transformación profunda y revolucionaria del sistema patriarcal, sino que quiere, sencillamente, humanizarlo con perspectiva de género”


¿El planteamiento entonces es contar con la participación de las comunidades para que determinen su situación específica, pero también articularlo con la idea de Estado por más que este sea patriarcal?

El estado ahora, aunque esté Evo, es un Estado blanco burgués neoliberal. No ha dejado de serlo porque esté Evo. La nueva Constitución dice que los hermanos han planteado un Estado Comunitario. Nosotras desde el feminismo estamos planteando que ¿Por qué vamos a reciclar una institución creada por la burguesía para cuidar los privilegios de algunos? Porque por más que sean ahora indios, el Estado al final va a cuidar los intereses de un grupo. Entonces ¿por qué vamos a recuperar una tela vieja? Hay que botar esa tela vieja y crear nuestra propia concepción, y les hemos hablado de la Comunidad de Comunidades. Superemos la revolución francesa y permitámonos crear, proponer a la humanidad una nueva forma de organización social, ¿para qué reciclar el Estado colonial?. Entonces la Comunidad de Comunidades, que también proviene de nuestras aguas anarquistas, [porque venimos del feminismo anarquista] apuesta por el autogobierno. De ahí la Comunidad de Comunidades, que todavía debe pulirse.

Quisiera añadir además que se trata de una revolución que no tiene un ejército armado. Algunas mujeres feministas de derecha critican que es un militarismo porque Evo está utilizando a las fuerzas armadas para controlan los actos de fascismo y separatismo que quiso llevar a cabo la oligarquía en Santa Cruz. Para mí, milico es milico, y no quiero ningún ejército, pero ya que tenemos éste pues por lo menos que no vuelquen las armas sobre nuestro pueblo. Además, no han masacrado como nos masacraron a nosotros en el 2003, o sea, hay varios testimonios en los que los mercenarios están pegando puñetazos a los militares y ellos tienen la orden de no agredir, y eran los soldados los que salían llorando. A mí me daba pena mirar como los fascistas les pegaban. En Bolivia no hay totalitarismo ni fascismo. De hecho, son las mujeres que desde el feminismo le apoyaron a González Sánchez de Lozano y estuvieron con las políticas neoliberales, las que ahora hablan de autonomía del feminismo, autonomía del Estado, autonomía del gobierno. Nosotras no lo decimos sólo ahora, lo dijimos también en la época neoliberal.

¿Cuándo dices “ellas” te refieres a las “feministas de derecha”?

A las institucionales, las que estuvieron con el nuevo liberalismo. Entonces nos equivocamos, hay hermanas y hermanos que son racistas, y yo no quiero eso, no quiero que seamos como el colonizador, eso sería una derrota de nuestra revolución. Yo peleo y les digo no al racismo. Y ahí estamos luchando.

En el encuentro hay mucha diversidad y eso puede enriquecer al movimiento pero también fraccionarlo. ¿Cuál crees que es el camino?

Creo que no hay que tener miedo al conflicto. El feminismo siempre ha sido diverso y heterogéneo y creo que lo mejor es que nos posicionemos contra el sistema patriarcal, como sistema de opresión. El encuentro del 96 consistió en eso, nos posicionados contra el patriarcado, pero luego nos volvimos a diluir. Yo creo que nos hace bien posicionarnos y saber quienes estamos a cada lado. Yo no voy a prohibirle a una feminista que se llame feminista, pero quiero saber si ésta feminista no quiere una transformación profunda y revolucionaria del sistema patriarcal, sino que quiere sencillamente humanizarlo con perspectiva de género. Ésta sería una reformista que tiene tres o cuatro cosas por las que luchar, y habemos otras que si queremos transformar y revolucionar el sistema patriarcal y lucharemos, nos uniremos y encontraremos formas de organizarnos. El asunto es que ellas no nos representen a nosotras y no entorpezcan nuestro camino. Yo no le voy a permitir a una mujer que se diga feminista, que sea cómplice de políticas públicas en salud que le nieguen a las mujeres el derecho al aborto, por ejemplo, o que sean cómplices de una posición fascista, o que colaboren con una prefectura que es fascista. Creo que si está ahí, debe pronunciarse mínimamente en contra del racismo, pero si no dice nada está nutriendo el fascismo.

¿Cómo ves el feminismo de mañana?

Yo no te hablaría del feminismo, yo te hablaría del feminismo comunitario. Yo quisiera que pudiéramos en estos cinco años crear este movimiento feminista desde el feminismo comunitario en Bolivia y que podamos constituirnos en una fuerza de vida, que nutra. Todo es histórico, hoy está Evo, mañana puede no estar, pero quisiera que sea quien sea que venga a los gobiernos ya tengamos este movimiento capaz de sostener desde la cotidianeidad y en las calles un proceso revolucionario, desde las mujeres pero también espero que nuestros hermanos empiecen a construir desde ellos.

¿Sabes de otros países en los que haya también feminismo comunitario?

El feminismo comunitario lo hemos acuñado nosotras pero no estamos a favor de las patentes. La conceptualización del feminismo comunitario se debe a un pueblo como es el boliviano, y a nuestro proceso histórico. No hay otro proceso histórico como el que estamos viviendo nosotras. Y viene también de nuestra historia como Comunidad Mujeres Creando. Pero no nos sentimos fundadoras porque nos pertenece a todas. Sí estamos coordinando ahora, a partir de mi viaje a Chile, con hermanas chilenas. También en Perú hay hermanas interesadas en este proceso y ojalá que esto le pueda servir a otras hermanas y que tenga sus patitas en cada territorio y se construya. Nosotras seguiremos aportando desde nuestra experiencia en Bolivia a nuestra concepción del feminismo comunitario.

Muchas gracias

 
 
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