Entrevista con especialista Fabiola Amariles,
Directora de Learning4Impact
Directora de Learning4Impact, ha estado vinculada a la investigación y a la Gestión del Talento Humano por más de veinte años. Ha apoyado a organizaciones internacionales en el desarrollo de su personal y en el manejo adecuado de la diversidad, en especial los asuntos de género en el ambiente de trabajo. También ha diseñado intervenciones de Desarrollo Organizacional para mejorar el desempeño individual y de la empresa.
Actualmente desarrolla el Curso Virtual sobre Género y Gestión de Riesgos de nuestra Comunidad "Gestión de Riesgos con Equidad de Género"
La presente entrevista tiene aportes de Ana Isabel Arenas, Marco Antonio Rodríguez y Patricia Zúñiga, integrantes del equipo de trabajo para el desarrollo del curso virtual de formación sobre Género y Gestión de Riesgos.
| 1. En relación a tu experiencia ¿Cuáles son los desafíos que se presentan al desarrollar de forma conceptual la visión de la transversalidad de género en la gestión de riesgo de desastre? ¿Cómo se pueden superar? |
Introducir la transversalidad de género en la gestión de riesgos de desastre es un desafío grande. Quienes hemos trabajado en las distintas áreas del desarrollo hemos sido testigos de la dicotomía que suele existir entre quienes investigan o trabajan desde las ciencias exactas o los procesos operativos para solucionar los problemas de la humanidad, y quienes lo hacen desde las ciencias sociales, ambos luchando por el mismo fin.
Esta dicotomía se ha querido solucionar “tendiendo puentes” entre unas ciencias y las otras para trabajar de manera mancomunada en la solución de los problemas. En el caso del enfoque de género y la gestión de riesgos de desastre, creo que la coyuntura está dada para tender un puente muy vigoroso entre los objetivos de equidad, justicia e igualdad de género, por un lado, y los de prevención, mitigación, preparativos y atención de los riesgos de desastres, por el otro, con un objetivo común: el desarrollo humano sostenible.
El Informe del PNUD sobre Desarrollo Humano 2007-2008 que acaba de salir, así lo demuestra: el cambio climático, uno de los mayores factores de riesgo de desastres, “constituye una amenaza masiva para el desarrollo humano y en algunas partes ya está minando los esfuerzos de la comunidad internacional por reducir la extrema pobreza..…..Por ello, debemos concebir la lucha contra la pobreza y contra los efectos del cambio climático como esfuerzos interrelacionados”.
Tenemos entonces el gran desafío de hacer comprender a las instituciones y personas que trabajan en la gestión de riesgos de desastres que hay razones poderosas para introducir la equidad de género en su trabajo, para poder avanzar hacia los objetivos de desarrollo humano a través de una reducción sostenible de las vulnerabilidades y la formación de capacidades de resiliencia.
Por ejemplo, el cambio climático, cuyas consecuencias afectan los avances para la reducción y eliminación de la pobreza, tiene una incidencia directa en las mujeres. Como lo sustentan datos de la OIT y de CEPAL, existe una tendencia en América Latina que sitúa a las mujeres, en especial a las jefas de hogar solas, entre los grupos de mayor pobreza.
De manera similar, la experiencia reciente muestra que las mujeres constituyen el mayor número de víctimas y damnificados en los desastres (en el último sismo del 14 de noviembre de Tocopilla, Chile, se tuvieron 19 hombres heridos y 89 mujeres), como consecuencia de las relaciones desiguales de poder y su posición inferior en la sociedad (OPS, 2003), pero también son ellas quienes pueden aportar más en las labores de prevención y reparación de daños causados por los desastres si se les considera de manera igualitaria en todas las actividades de prevención, mitigación y adaptación, así como en la atención de emergencias y desastres.
Las áreas de gestión de riesgos y de género han progresado en la conceptualización y en la ruptura de paradigmas para avanzar, cada una por su lado, hacia el desarrollo. Ahora es el momento de diseñar acciones conjuntas concretas, dentro de un adecuado marco conceptual, buscando herramientas prácticas que se puedan aplicar en la rutina diaria del trabajo para lograr equidad pero también eficiencias e impacto.
La clave del asunto es visibilizar la ventaja que para hombres y mujeres tendrá el hacer la gestión del riesgo con equidad de género—¿Cuáles son esas ventajas? Aprovechar el conocimiento femenino acumulado; darles voz a las mujeres para comprender mejor las vulnerabilidades y el impacto de los desastres; atender sus necesidades así como las de los hombres; evitar injusticias; y tantas otras razones que van en beneficio de la sociedad. Es dar argumentos fuertes a quienes están trabajando en las distintas áreas y componentes de la Gestión de Riesgos, para convencerlos que trabajar en la equidad de género es un asunto que va a generar eficiencia en su trabajo al incorporar por igual el saber de hombres y de mujeres y al considerar las necesidades diferenciadas de ambos sexos.
En las empresas comerciales se habla del “business case”, o sea la razón de ser de la organización, la motivación para que los inversionistas decidan aportar fondos a la empresa. Aquí también debemos buscar estos argumentos económicos y sociales que cautivarán el interés de la comunidad internacional de gestión de riesgo a incorporar la equidad de género de una manera real y efectiva.
| 2. ¿Cuál es el avance que se ha logrado en la construcción metodológica de instrumentos y herramientas que ayuden a ejecutar proyectos y programas de gestión de riesgo con equidad de género? |
Existen numerosos avances en el diseño de metodologías e instrumentos para incorporar la perspectiva de género en el desarrollo. Se tienen, entre otros, los métodos de análisis de género; las guías para la incorporación de la perspectiva de género en el ciclo de los proyectos; las listas de verificación de género en programas y actividades en curso; las pautas para el enfoque de género en los presupuestos públicos; los modelos de cambio organizacional pro-equidad de género. Las áreas de género del PNUD en los distintos países y organismos de la cooperación internacional para el desarrollo tales como COSUDE, CIID, GTZ, entre otros, han sido especialmente activos en la difusión de estas herramientas.
Entidades como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se encargan de verificar el cumplimiento de leyes internacionales que permitan el avance de las mujeres y la equidad en el ámbito laboral, y promueven investigaciones al respecto. UNIFEM promueve procesos de trasversalización tanto en sus proyectos específicos como en los que desarrollan otras agencias del Sistema de las Naciones Unidas. Los organismos de la cooperación internacional para el desarrollo dictan pautas para el control de las políticas y prácticas de género en los proyectos que financian. Muchas ONGs y asociaciones de mujeres velan también por la aplicación de normas y el desarrollo de iniciativas pro-equidad, brindando información y compilando “buenas prácticas” para ampliar el conocimiento y las experiencias sobre el tema.
A menudo estas herramientas contienen instrumentos o metodologías genéricas que se pueden extrapolar a la gestión de riesgo con equidad de género. Por ejemplo, en la construcción de presupuestos sensibles al género se han dado pautas aplicables a distintas áreas de la administración pública que se pueden emplear en los organismos nacionales encargados de la gestión de riesgo. En cuanto a la transversalización de género en las organizaciones, las ciencias administrativas se han unido a las ciencias sociales para crear instrumentos de cambio organizacional que pueden servir a distintos tipos de instituciones. Las metodologías sobre incidencia política también son aplicables al género en la gestión de riesgos. La gama de instrumentos para la equidad de género es por lo tanto bastante amplia.
| 3. ¿Cuál puede ser la mejor manera de gestionar el conocimiento de la temática y transmitirlo al personal técnico de las diversas instituciones y a sus contrapartes? |
La gestión del conocimiento parte de la base de crear las condiciones necesarias para que los flujos del conocimiento circulen mejor. Desde esta óptica, tanto el área de Género como la de Gestión de Riesgos han acumulado conocimientos, prácticas y experiencias valiosas que se pueden intercambiar para dar paso a un conocimiento nuevo que haga un mayor aporte al desarrollo. Un enfoque apropiado para integrar las dos temáticas será el “aprendizaje basado en la acción”, es decir, no se trata de “transmitir conocimiento” sino de aprender conjuntamente por medio de la experiencia y la colaboración grupal, promoviendo cambios en las personas y en las organizaciones; desde esta perspectiva se trata de crear en colectivo, desde los conocimientos y las experticias de quienes participan en el proceso.
Para facilitar esta gestión del conocimiento ante todo se deben desmitificar algunos conceptos de una y otra rama para hacerlos más adaptables a la realidad. Por ejemplo, muchas personas creen que hablar de género es hablar sólo de las mujeres o del feminismo, o piensan que transversalizar género es aumentar el número de mujeres en una actividad. Así mismo, puede existir la idea errónea que hablar de gestión de riesgos se refiere solamente a la atención de emergencias y desastres, ignorando áreas importantes como la prevención o la mitigación, así como la construcción social del riesgo. Se deben desmontar estos mitos, romper paradigmas y empezar a construir entre todos y todas nuevas formas de trabajo más igualitarias e incluyentes, incorporando al día a día este nuevo conocimiento, con una visión más integral del desarrollo.
En este sentido, el trabajo en red como el que se está construyendo por medio de la Comunidad Virtual de Aprendizaje “Gestión de Riesgo con Equidad de Género” de América Latina Genera, jugará un papel muy importante en la gestión de este nuevo conocimiento. Se requiere activar esta comunidad para que todas/os sus integrantes compartan sus conocimientos y obtengan también los mejores beneficios en términos del aprendizaje.
No se debe olvidar que el conocimiento no siempre es algo nuevo, sino que existe como práctica cultural y de un conjunto de símbolos que en ocasiones son atropellados por “conceptos nuevos”. Una de las formas de compartir del “nuevo” conocimiento es también aprender de la observación y comportamiento de culturas que han subsistido por mucho tiempo y que cumplen su visión de forma responsable. Algunas de las principales acciones de la gestión de riesgos responden a prácticas tradicionales; es necesario aprender de ellas y adaptar los mecanismos a esas formas de pensar.
| 4. En relación a todo este contexto de desafíos ¿cuál es el aporte que brindará el curso virtual que se está desarrollando en el marco de la comunidad "Gestión de Riesgos con Equidad de Género? |
El objetivo general del curso virtual que estamos desarrollando es “fortalecer las capacidades de la región para superar las carencias y vacíos teóricos y prácticos en la vinculación efectiva entre los enfoques de Gestión de Riesgos y Género”. En el diseño estamos participando profesionales de las dos áreas, a fin de abordar las temáticas de una manera muy integrada.
Nos proponemos desarrollar un curso innovador, práctico, con herramientas conceptuales sólidas que la gente encuentre de fácil adaptación a su trabajo diario. Que hombres y mujeres encuentren utilidad en los conocimientos que están adquiriendo y compartiendo, en la seguridad de que al aplicarlos estarán haciendo un pequeño aporte al desarrollo humano y a los Objetivos del Milenio, y por supuesto al desarrollo sustentable y con equidad.
Se abordarán temas nuevos—herramientas de planificación local, de incidencia, de análisis institucional y cambio de cultura organizacional, incentivando a las/los participantes a ejercer un papel de agentes de cambio en sus organizaciones. Para ello se darán algunas herramientas de liderazgo transformacional para que quienes tomen el curso puedan promover el cambio desde sus propias funciones de agentes de gestión de riesgo.
Aprovechando las ventajas que da el ambiente virtual, un elemento fundamental en el curso será el intercambio de saberes que se dará entre los y las participantes. Durante un lapso de tres meses y medio, las/los participantes podrán compartir con los demás, casos y experiencias que ayudarán a generar el conocimiento nuevo que se requiere para producir cambios. Esto se dará por medio de foros, chats y con los trabajos de evaluación de los distintos módulos que contendrá el curso.
Finalmente y dado que el tema de armonizar el tema de equidad de género en el proceso de gestión del riesgo de desastres está aún en construcción, las y los participantes del curso en su interacción tanto entre ellos como con sus tutores y facilitadores, contribuirán al enriquecimiento del tema y a su avance tanto en lo teórico como en su aplicación práctica y cotidiana. |